Cómo enfrentarse a la fotografía de boda

Escribo este artículo sobre fotografía de boda porque una persona que aprecio mucho me ha preguntado cómo me enfrento a este tipo de trabajo que consiste básicamente en que dos personas, que en ese momento se quieren, tengan un recuerdo inmejorable del día en el que decidieron casarse.

Antes de mi primera boda como fotógrafo tengo que confesar que estaba muy nervioso, excesivamente nervioso. Y no es bueno. Hay que conservar la emoción en los momentos previos, ser consciente de que no vas a tener una segunda oportunidad para disparar a los novios pero nunca quedarte bloqueado. Siempre he pensado que lo fundamental es imaginar la boda como un reportaje único e irrepetible y que tienes que enfrentarte a ello como si fuera el trabajo de tu vida. Con esta mentalidad ese día será mejor.

Antes de la boda

En cualquier boda, ya sea la primera de tu vida o la última de la semana, hay que pasarse previamente por los lugares de la celebración. Iglesia o juzgado, salón de banquetes o bar del pueblo y discoteca si la hubiera. Cualquier lugar en el que vayan a estar los novios a lo largo de su gran día.

Además sería importante acudir más o menos a la misma hora en la que van a estar, para ver cómo caerá el sol en esos momentos. Así podremos buscar buenos emplazamientos con la mejor iluminación posible. La improvisación en este trabajo funciona y muy bien, pero siempre es mejor tener claro qué sitios quedaran bien en las fotografías y cuáles no. No hay peor efecto que ver a un fotógrafo buscar dónde hacer una foto mientras todos los invitados están esperando.

Y no dejes de hablar con todos los responsables de los centros donde se celebren las fiestas, desde la iglesia o el juzgado hasta el restaurante. No sería la primera vez que un cura impide hacer fotos o que un juez no te deja hacerle fotos.

No sería la primera vez que un cura impide hacer fotos o que un juez no te deja hacerle fotos.

El día antes hay que comprobar que tenemos todo el equipo en perfecto funcionamiento y ajustado a nuestras necesidades. La revisión del día de la boda tiene que ser la última antes de trabajar, no la primera que hacemos.

Hay que ver que todas las baterías están cargadas, que tenemos pilas de sobra para el flash (en el caso que uséis las clásicas AA), que la sensibilidad de la cámara está en 400 ISO o si os fiais mucho de ella en ISO automático para evitar problemas al entrar y salir de los recintos, que los objetivos están limpios y el sensor libre de manchas… Y que tienes las tarjetas formateadas y el disco duro del ordenador portátil que has de llevarte con espacio suficiente para ir haciendo las copias de seguridad. Cualquier precaución es poca. Y no se te olvide llevar una cámara de recambio, aunque sea una compacta. Rara vez se estropean, pero no serías el primero al que le pasará.

Y dejo para el final lo más importante. Las mejores fotografías se hacen siempre a los novios que conoces, con los que empatizas y con los que tienes una gran confianza. Cuando me piden que les haga las fotos de su boda, siempre pido que confíen en mi y se olviden de que voy a estar ahí. No quiero ser un problema para ellos.

En la boda

Este día tú vas a trabajar y todos los demás se lo van a pasar bien, menos los novios. Para ti, fotógrafo, no es un día de relax.

Ponte tu ropa más cómoda de acuerdo con el estilo de los novios, encomiéndate a tus dioses y empieza a disparar con cabeza a diestro y siniestro.

No se te olvide que tienes que ser como una sombra, jamás el protagonista de la boda. Eso quiere decir que, en la medida de lo posible, no te lleves a los novios al quinto pino a hacerse las fotos, sino que aproveches tus visitas anteriores para tener ese rincón donde ellos quedarán perfectos, y que no suponga ir con el coche a doce kilómetros más arriba porque es donde todos se hacen las fotos.

No se te olvide que tienes que ser como una sombra, jamás el protagonista de la boda.

A mi me gusta hacer un reportaje, evitando dirigir los momentos. Pero hay fotos en las que no nos queda más remedio que ejercer de maestros de ceremonia: las fotos con la familia.

Ese es un momento delicado. Con la familia no se puede fallar (es algo absurdo, lo sé, pero algunas veces me he encontrado con historias rocambolescas por estas cosas). Por eso insisto que es muy importante conocer bien a los novios, para saber también cómo son las madres, padres, tíos y sobrinos, etc… y no caer en situaciones incómodas como forzar a posar juntas a una pareja de recién divorciados o cosas semejantes.

Llegando a la iglesia
Llegando a la iglesia

No se pueden olvidar los momentos cumbres. Esos son sagrados, como el famoso sí quiero, la entrega de arras, la entrada de la novia, los dos con las manos entrelazadas durante la ceremonia, la emoción de los amigos y la familia, el lanzamiento del ramo, el primer beso como matrimonio oficial… Luego ya vendrá el resto, las fotos que darán la forma definitiva a tu reportaje.

Es importante estar al 100% en esos momentos que si no es por ti desaparecerán para siempre. No puedes fallar. Te han contratado por eso y ahí está en juego todo tu prestigio. Si estás empezando y consigues buenas fotos en ese momento, ya puedes empezar a respirar un poco.

Y como consejo técnico para no complicarse la vida e independientemente de la cámara que tengas, dispara siempre a 400 ISO y con el flash rebotado o mejor aún, con una pequeña ventana de luz. Y no es lo mejor, pero si es la primera vez, dispara en TTL.

La fiesta para la fotografía de boda

Ahora llega el momento delicado. Toda la gente está de fiesta. Y tú no. Estás trabajando. Lo siento pero es así. Si te conocen te van a invitar a sentarte a comer, a tomar una copa de vino, o dos. Y no sé puede. En este día el fotógrafo debe estar tan pendiente de todo como los novios, de los que tiene que ser un sombra.

La gente está relajada, mucho. Y tú como fotógrafo tienes que sacar lo mejor de cada uno. Cada risa, cada abrazo. Y algo que se olvida cuando empiezas, cada detalle que veas: esa flor caída, ese plato que sale de la cocina, ese niño que se aburre… Todo lo que un fotógrafo observador y atento no puede dejar pasar.

Empieza la fiesta
Empieza la fiesta

Ya tienes las fotos más importantes hechas. Es el momento de experimentar, de jugar con los invitados con diversos encuadres y efectos, como el flash lento. Llamar a la gente para que pongan caras divertidas o preguntarles por los novios y que se emocionen…

Es el momento de experimentar, de jugar con los invitados con diversos encuadres y efectos, como el flash lento.

Al finalizar estarás cansado, sudado y con unas ganas enormes de irte a la cama. Pero con la seguridad de tener al menos 100 fotos buenas para el recuerdo.

El día después

O incluso la misma noche. Lo siento. Te recuerdo que es un trabajo. Hay que hacer la copia de seguridad. Además del volcado en el ordenador tendrás un disco duro externo donde hacerla.

No he dicho nada al principio, pero habrás disparado en formato RAW. Como sabrás, es el formato más permisivo con los errores humanos. Pues bien, ahora tendrás miles de disparos. Es en una de las pocas ocasiones en las que recomiendo disparar a diestro y siniestro. Es muy probable que en las fotos de grupo, si haces una sola foto, alguien salga con los ojos cerrados. Si hacemos una ráfaga siempre podremos utilizar los trucos sucios de Photoshop para tener la mejor instantánea.

Tantas fotos exigen una edición cuidada. Al final te tienes que quedar con las que hayas acordado con los novios. Es un tema que da para varios artículos, que publicaré más adelante.

Con estos consejos espero que aquel fotógrafo que haga por primera vez en su vida una boda tenga donde agarrarse y empezar con una de las especialidades más complicadas de este apasionante mundo de la fotografía, aunque muchos piensen que sólo consiste en apretar un botón y listo.

Los buenos trabajos se consiguen con la experiencia y esa primera boda será dura. Pero una cosa es verdad, engancha. Cuando disparas y sabes que has conseguido una buena sonrisa, o una gran mirada o un bello gesto es como una droga sana (valga la incongruencia) que no puedes abandonar.

Un comentario sobre “Cómo enfrentarse a la fotografía de boda”

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