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Antes del disparo. Las claves para empezar en la fotografía

Antes del disparo

Hace tiempo que tengo ganas de ordenar las ideas para la fotografía que pueblan mi cabeza. Unificar apuntes, textos, artículos, talleres y demás para darles forma. Y quiero empezar por todo lo que podemos hacer antes del disparo.

La fotografía nace de la necesidad de enseñar, en un primer acercamiento y de contar cuando se tiene claro el camino a seguir. Es fruto de las experiencias de cada uno. Algunos escriben, otros cantan, muchos se callan. Y nosotros tenemos nada más y nada menos que una cámara.

¿Dónde nacen las fotografías?

Puede que disparemos al azar, pero estamos condicionados por el mundo que nos rodea. Y si queremos mejorar como fotógrafos, no debemos cambiar de cámara, sino fijarnos más en nuestra vida.

Para ser buen fotógrafo hay que hacer lo mismo que con cualquier profesión: trabajar.

Muchas veces una imagen nace de un libro, una película o de un cuadro. Siempre fruto de nuestra historia personal.

La fotografía es fruto de la experiencia para la mayoría de nosotros. Algunos nacen con el don, otros creen que lo tienen. Y se dice que algunos saben relacionarse, lo que también es considerado por muchos como una virtud.

Antes del disparo

Muchas fotos que he hecho ya estaban en mi cabeza. He elegido el momento por una escena, por un párrafo o incluso por una historia que me contaron. Incluso en la playa de Las Catedrales, donde algunos solo ven turistas, he sentido que tenía que hacer esos disparos.

Y el primer clic me ha llevado a los demás, hasta intentar lograr el mejor de todos. Con el paso del tiempo decidiré si son buenos. También dependerá de la edición y el revelado (en menor medida).

Como veis, es difícil saber dónde nacen las fotografías, pero intentaremos averiguarlo a partir de esta serie de artículos. Sospecho que dependerá de cada uno de nosotros. Solo necesitamos que nos enseñen a verlo.

Empezar a ser fotógrafo

Llevo más de 30 años haciendo fotografías. He tocado muchos palos, conocido a los grandes y me he rodeado de alumnos. Y puedo decir, con seguridad, que no he encontrado ningún patrón para ser buen fotógrafo, pero sí que puedo señalar muchas cosas que nos pueden ayudar antes del disparo.

La mejor fotógrafa que he conocido en mi vida era una mujer sin techo con problemas físicos, mentales y todos los estigmas de una sociedad capitalista. En un taller que di, cuando trabajaba de voluntario en una ONG, consiguieron cámaras desechables para todos.

Antes del disparo

Ella se llevó la suya y, al cabo de un tiempo, nos la devolvió para revelar el resultado. Allí empezamos a ver el mundo sin tapujos a través de sus ojos: la pura vida de una manera perfecta y única. Y solo con 36 disparos.

Fue tan impresionante que le dimos una cámara más completa y más carretes. Y no paró de trabajar. Nunca he visto nada semejante. Con las nociones técnicas que le pude enseñar y sobre todo su vida nos encontramos con un trabajo único.

Lo más triste de la historia es que un día llegó muy alterada al centro, me pidió todas las fotos que le estábamos guardando y desaparecieron para siempre. Las perdió.

Incluso una fotógrafa, que entonces colaboraba conmigo, a la que dedicaron un capítulo en ‘Detrás del instante’, me llamó para saber si quedaba algo de aquel destello para incluirlo.

La lección que aprendí es que algunos nacen y los demás nos hacemos. Así que voy a tratar de ordenar, a partir de aquí, todo lo que tenemos que hacer para ser buenos fotógrafos si no hemos sido señalados.

No todo consiste en una buena cámara y un buen dominio de Photoshop. Es solo el final de algo que empieza en nosotros. Antes del disparo, empieza el espectáculo.