Desde que se presentó la fotografía en 1839, el buen fotógrafo sabe que lo que ha visto no es lo mismo que captura la cámara. Gracias al laboratorio químico o digital la imagen se completa y explica todo lo que su autor quiso decir al disparar. Aquí tenéis una pequeña introducción a la historia del revelado.
Hace tres años me pidieron en la Leica Academy de Madrid que diera una pequeña charla sobre la historia del revelado, para promocionar un taller con Adobe Photoshop, que finalmente no salió. Lo he encontrado entre mis apuntes y aquí lo tenéis íntegro.
La cámara interpreta el mundo tridimensional, con todas sus sensaciones, para terminar en un papel de dos dimensiones. Y el fotógrafo tiene que terminar de darle forma durante el revelado. Cualquier parecido con la realidad era mera coincidencia.
El revelado ha formado siempre parte de la fotografía. Su importancia es tal, que cambia el sentido de la imagen. Ordena lo que hemos visto a través del visor y le da su mejor aspecto según nuestra intención.
¿Pero qué es el revelado?
Nada más y nada menos que interpretar la imagen latente, la información que ha captado la cámara, para dirigir la mirada del espectador.
El problema es cómo hacerlo bien. Circula la idea de que no es más que poner o quitar cosas. Realmente es el control de la luz, el contraste y el color. Es parte inherente de la fotografía.
En la sociedad, cuando aparece una fotografía llamativa, siempre sale la expresión “seguro que tiene Photoshop”. De hecho, en la universidad de Warwich, demostraron que no sabemos distinguir si una imagen es cierta o tiene algún retoque.
Ante una fotografía, gran parte de la sociedad no sabe si lo que está viendo es cierto o no. La desconfianza hacia el fotógrafo es enorme en este sentido.

Las tentaciones para el fotógrafo son muchas. Si sabe utilizar los programas de edición, puede transformar la noche en día, quitar todo lo que le moleste, cambiar los colores, etc. Lo mismo ocurría si tenía experiencia en el laboratorio químico.
Pero esto, que se considera un problema actual, es algo que viene sucediendo desde que se presentó el daguerrotipo. No se reconoce la importancia del revelado. Puede cambiarlo todo.
La imagen latente, el inicio del revelado
El problema era pasar esa información al papel. El primer gran proceso, el daguerrotipo, solo permitía una copia. El proceso de revelado era sumamente complejo y exigía que el laboratorio estuviera al lado del lugar de la toma. Como podemos leer en un texto de la universidad de Cuyo, Mendoza:
… se utiliza una placa de cobre cuya superficie debe estar recubierta de plata muy pulida. Para sensibilizar la placa se la expone a vapores de yodo y bromo, formándose una capa de yoduro de plata. Esta placa debía utilizarse poco tiempo después de ser sensibilizada. Es por ese motivo que las casas de fotografía debían tener su laboratorio en el mismo lugar que el estudio. Después de la toma, la placa era revelada con vapores de mercurio y debidamente fijada.
El calotipo (1841), que se presentó tan solo dos años después, estableció el proceso negativo-positivo que ha durado hasta nuestros días. Mucho más sensible a la luz, permitía entrar en la época de la reproductibilidad técnica.
Así nos encontramos con la imagen latente, la imagen invisible que se forma en la cámara y que condiciona el punto de partida de la fotografía final. Ahí es donde el revelado, tal como lo conocemos, entra en juego.
El fotógrafo experimentado conoce todos los rudimentos de la exposición y por la experiencia, sabe cómo van a quedar las sombras y las luces y si las puede reproducir en el papel. Pero todo se lo juega a una única tirada. Si la exposición es perfecta, si la luz en ese momento es única, el resultado final será bueno.

Después de hacer el disparo, hay que revelar el negativo. Y tenemos dos formas de hacerlo:
- Copia por contacto: el negativo es del tamaño de la copia final. Se mete en un prensa y por contacto con el papel y con la luz, se forma la imagen positiva. Se pueden hacer algunos ajustes, pero tenemos muy poco control.
- Copia por ampliación: el negativo se introduce en una ampliadora. Por efecto de la luz y la altura conseguimos un tamaño mayor que el propio negativo. ¿El problema? La nitidez ya no depende solo de la óptica de la cámara, sino que también del objetivo de la ampliadora y la forma en la que llega la luz.
Los pictorialistas y sus complejas técnicas de revelado
Los pictorialistas utilizaban técnicas complejas para alcanzar sus objetivos. El laboratorio parecía más un taller de pintura que un universo químico. Buscaban procesos permanentes y estables, con metales nobles como el platino.
Papel salado, copias al carbón, papel encerado, albúminas, colodión, placa seca… la lista de procesos y técnicas es muy larga durante los primeros años de la fotografía, algo que merece un estudio más detallado.
En esta pequeña introducción solo voy a nombrar a dos autores que destacan por su importancia en la historia del revelado.
Eran los inicios de la fotografía y desconocían el alcance real que podía llegar a tener. Apostaron por el camino de las técnicas complejas, animados por el academicismo imperante. Eran los primeros que se enfrentaron a la luz robada por la cámara oscura.
Gustave Le Gray, cuyas primeras obras fueron rechazadas por ser producto de la ciencia y no del arte, avanzó en el mundo del laboratorio. Por ejemplo, descubrió que al encerar el papel, el proceso de calotipo ganaba en nitidez.

Logró combinar dos exposiciones distintas para lograr sus famosas marítimas y lograr el resultado apetecido. Sabía que el material sensible no podía registrar la luminosidad del cielo y del mar en un único disparo.
Así que ideó la doble exposición en el laboratorio. De hecho, los cielos eran de las playas del norte y el mar era el nuestro, el Mediterráneo.
Oscar Gustav Reijlander fue mucho más lejos. No entendía el arte de la fotografía y buscó procesos que le permitieran imitar los grandes cuadros de la historia.

Su obra más famosa ‘Two ways of life, 1857 ‘ es una fotocomposición de más de 30 fotografías. Sería el precursor de las técnicas digitales. Pero la sensación que tenemos al ver su obra no es más que una copia de la famosa obra de Rafael Sanzio que podemos ver en los museos del Vaticano.
El sistema de zonas, el proceso que cambió todo
Hace 80 años Ansel Adams y Fred Archer anunciaron un método simple para analizar los diversos niveles de brillo de una escena y usar esa información para anticipar y administrar la forma en que esos niveles de brillo se representarían en la impresión final. Lo llamaron el Sistema de Zonas.
Su intención no era crear ningún tipo de metodología dogmática. Le dieron a los fotógrafos la capacidad de evaluar efectivamente las cualidades lumínicas de una escena y conseguir la información necesaria para ver la escena como un jugador de ajedrez que sabe los movimientos para lograr un jaque mate.
Ansel Adams ideó el concepto de la visualización. La técnica que marcó un antes y un después en el revelado.
Hasta entonces el revelado no dejaba de ser un proceso mecánico, con resultados cada vez más precisos, como los platinos de Paul Strand, una técnica que patentó Henry Fox Talbot. O los resultados de Edward Weston, que podemos ver en este vídeo.
La copia por contacto permitía poca interpretación más allá de la gama tonal que daba el negativo. Por este motivo muchas de las fotografías que se hicieron en aquellos años son fruto de la intervención directa en el negativo o pintando en el positivo.
El mundo del revelado: la visualización
El revelado da forma a la fotografía. Y hablo de revelado cuando muchos hablan de edición digital. El origen es, como tantas veces, una mala traducción. Photo editing software son los programas de edición fotográfica. Ahí está la explicación.
Editar es seleccionar y revelar es interpretar. De aquí podemos sacar una buena definición:
Revelar una fotografía es interpretar dicha información para dirigir la mirada del espectador.
Y es diferente al mundo del diseño gráfico en el que el autor busca cambiar la realidad para adaptarla a su forma de ver las cosas.
El fotógrafo, como el pintor, el escritor o cualquier creador, elige una parte de la realidad y la interpreta con la ayuda de la cámara oscura. El diseñador gráfico inventa a partir de la realidad porque lo que ve no le es suficiente.
El fotógrafo pone límites a la realidad, que se vuelve subjetiva. Ve algo que le gusta, encuadra (qué importante) y siguiendo las normas de exposición obtiene una imagen latente.
Si no recuerdo mal, con los negativos había que exponer para las sombras y con las diapos para las luces. En digital estamos obligados a exponer para las luces para conseguir detalle y evitar quemarlas…
Y todo depende de la luz de cada momento. No es lo mismo disparar al mediodía que en un día nublado. Conocer la técnica es fundamental.
La importancia del revelado
Por lo tanto, si tenemos que exponer de una forma u otra, es difícil conseguir una fotografía terminada en el momento del disparo. Con las técnicas digitales, también hablamos de la imagen latente y la imagen final.

Dentro del mundo del revelado tenemos tres tendencias en estos momentos:
1.- Todo tiene que suceder y ocurrir en la cámara. No se puede modificar absolutamente nada que no hayamos registrado en el momento del disparo. Incluso han creado en España, bajo las siglas AFEP un manifiesto para todos aquellos que quieran apuntarse:
“La imagen final debe ser fiel a la captada por la cámara, admitiendo leves ajustes de procesado de la imagen que no le afectan parcialmente. Admitimos bajo el nombre de ajustes de procesado o revelado, aquellos que afectan a la imagen como un todo y no alteran su esencia, como el leve ajuste del balance de blancos, la nitidez o la saturación. Entendemos como retoque de la imagen, realizar modificaciones parciales, como capas, calados, o bien añadir o eliminar elementos de la imagen, alterando la esencia de la misma.”
2.- La cámara consigue una imagen latente y el fotógrafo debe interpretarla en el laboratorio digital para dar lugar a su visualización. La forma de registrar la luz de las cámaras fotográficas con la máxima calidad impide un registro fiel que debe ser revelado.
La ética del fotógrafo es que no debe eliminar nada que haya grabado la cámara, solo variar su luz para dirigir la mirada o cambiar el encuadre para enfatizar el mensaje. Se tiene que responsabilizar de sacar todo lo que quiere y cómo desea. Si la base no está bien, no tiene sentido seguir con ella.
3.- Hacer la foto y ver posteriormente lo que podemos hacer con los programas que tenemos en el mercado.
La realidad importa poco. Es más importante la interpretación hasta conseguir exactamente lo que queremos. Si hace falta invertir la luz, eliminar o añadir objetos se puede hacer porque lo importante es la imagen final.
Las formas de revelar
Gracias al revelado la fotografía se adapta a lo que vimos. Con el revelado el fotógrafo consigue expresarse. El disparo es la idea, el revelado es su plasmación. Es una interpretación de la realidad.
Aquel que quiere decir algo con la ayuda de la cámara, se hace fotógrafo realmente cuando empieza a trabajar con proyectos, cuando encuentra su estilo, su forma de decir las cosas. Cuando cuenta una historia, en definitiva.
Con el revelado demuestra que sabe escribir sin faltas. Puede ser más barroco, más minimalista, realista o tirar por el hiperrealismo. Pero demuestra que conoce las reglas, que no confunde la b con v o que sabe en todo momento usar los tiempos verbales.
Y lo más curioso, el revelado es un espejo de nuestro estado de ánimo. Muestra si estamos alegres o tristes. Incluso si estamos de acuerdo con lo que estamos haciendo con esas fotos. El revelado puede ser la salvación de una buena idea no resuelta.
Los negativos de ‘España oculta’ no son buenos. Ella misma lo dice. El problema es que la Minolta que llevaba tenía el fotómetro estropeado y no podía medir correctamente. El revelado le sirvió para sacar adelante su proyecto. Es un caso extremo de salvación.
Y lo bueno es como labor artesana no requiere hacer siempre lo mismo. Permite evolucionar, cambiar, expresarse. Es casi como una vida que a veces queremos y otras odiamos. Y todo puede cambiar o destruirse.
Y lo importante, independientemente del grupo en el que nos situemos, es como he señalado al principio que el resultado final, el objeto, la fotografía, sea bonita. Todo lo demás viene después.

Pablo
Gracias por este artículo tan interesante. Siempre ilustrándonos con tu conocimiento sobre la fotografía.
admin
Buenas
Muchas gracias por tus palabras