Robert Frank impresionó tanto a un director de arte que le hizo dejar su trabajo estable y lanzarse a la vida con una cámara al hombre. Se convirtió en Joel Meyerowitz, uno de los grandes fotógrafos de actualidad. Pero a Robert Frank casi nadie le entiende a la primera. Por eso voy a iniciar una serie sobre su figura.
Hay que conocer sus influencias y el sentido de su trabajo. Si te detienes en su vida, descubres a muy buenos maestros, grandes referentes y miles de horas de trabajo. Solo así puedes ver ‘Los americanos’, el libro que tuvo el poder de cambiar la historia de la fotografía en 1958, cuando se publicó por primera vez.
Fue un autor genial, que supo estar en el momento adecuado para triunfar, y rodearse de gente oportuna para dar a conocer su trabajo. Él siempre quiso más, y tuvo el don de recorrer un camino desconocido para todos hasta entonces. Ahora tiene señales, pero no está hecho para todos los caminantes.
La fotografía no nos tiene que enseñar la vida
¿Por qué hablamos tanto de https://www.xatakafoto.com/actualidad/que-importante-robert-frankRobert Frank? ¿Por qué es una figura idolatrada por muchos? Su fotografía no es comprensible ni accesible para todos los públicos. No es perfecta. No está para recordarnos los mejores momentos. Funciona porque es como la vida misma.
Él, con ironía y un punto de mala leche, se burlaba de las características que debía tener una buena fotografía: nitidez y buen encuadre. Nada más lejos de su realidad. Un disparo tiene que sugerir, pocas veces tiene que contar algo como si fuera un espejo de la realidad. Ese es el trabajo del espectador. Y cuanto antes lo entendamos, antes veremos la grandeza de este suizo nacionalizado estadounidense.
Publicó muy poco antes de ‘Los americanos’. Alguna fotografía en libros de Robert Delpire (ya veremos su papel en esta historia), páginas en la revista ‘Harper Bazaar’ de estudio (zapatos, bolsos y demás) e incluso fue el autor más representado en ‘La familia del hombre’, la famosa exposición comisariada por E. Steichen en el MoMA. Pero ningún libro, aunque sí muchas maquetas.
El origen de ‘Los americanos’
El libro no surgió de repente. El estilo ‘robertfrankiano’ nace del trabajo, del aprendizaje. Si lo queremos entender, hay que conocer a su referente suizo Tuggener, a su director de arte en Estados Unidos Alexey Brodovitch, a su amigo fotógrafo Louis Faurer, a su curioso referente el fotógrafo británico Bill Brandt y al genio indiscutible de Walker Evans, el padre de todos los que llevamos una cámara.
Y no podemos olvidar a su primera mujer, que le acompañó en el ambiente cultural de Nueva York. Mary Lockspeiser, una artista multidisciplinar, le ayudó a pasar de un estilo documental a un estilo personal. Si vemos el libro que le dedicó en París, ‘Mary´s book’ intuimos esa evolución. Es curioso cómo se olvida muchas veces su papel y nos limitamos a recordarla solo por su aparición en la última página de ‘Los americanos’.

El libro también es fruto de todos los que rechazaron su trabajo (nunca fue aceptado en la agencia Magnum, por ejemplo) y reforzaron su carácter; o a los policías del sur de los Estados Unidos que provocaron su ira y marcaron el enfoque final del libro.
‘Los americanos‘ contiene 83 fotografías. Es una edición final a partir de 28.000 fotografías, 700 rollos de 36 disparos. Más de diez meses de viajes por los Estados Unidos que no conocía. Un año largo editando. Nadie sabe cómo lo hizo. Incluso él dudaba durante las entrevistas. O quizás nunca quiso decirlo para mantener el misterio.
A partir de este artículo iré profundizando y explicando todo lo que podemos ver y lo que está escondido de un libro y un autor que cuesta entender, pero que una vez entra en tu vida, no puedes olvidarlo, como le sucedió a Joel Meyerowitz.

Deja una respuesta