Muchas veces actuamos con precipitación y editamos las fotografías nada más realizarlas, nada más llegar del viaje para verlas rápido no vaya a ser que se esfumen. Las fotos deben reposar, madurar y una vez en su punto, sacarlas a la luz. Entonces, sin contaminación visual por todo lo que hemos visto, empezaremos a disfrutar de las buenas fotografías que hemos sacado en un viaje o en una excursión. Esta foto la hice en 2005 y ayer, revisando mi archivo, la descubrí. Me da que el gato se está riendo de mi.