A pesar de todo lo comentado anteriormente, sigo asistiendo religiosamente a las exposiciones de Photoespaña, sin fe, pero con la convicción de que hay que conocer para poder opinar.
Y sigo en mis trece, con la misma opinión que días atrás. Es sólo la opinión de un fotógrafo y de un espectador amante. Las últimas que he estado viendo me han llegado más o las he entendido mejor, o van con mi manera de entender la luz.
En Casa de América (c/ Marqués del Duero 2) podemos ver el apasionante trabajo del brasileño Alécio de Andrade, quien estuvo durante 40 años registrando la vida de los visitantes al museo del Louvre. Es un trabajo cercano a la corriente documentalista de Cartier-Bresson, y no queda más remedio que quitarse el sombrero ante tamaña dedicación.
Luego podemos ir a ver la exposición de Ron Galella en el Círculo de Bellas Artes (c/ Alcalá 42), donde destaca más el fotógrafo que su obra. Merece la pena sólo por conocer el trabajo de alguien que recibió un puñetazo de Marlon Brando por llevarle la contraria o que fue continuamente denunciado por Jackie Onassis. Es un paparazzi, con todas las consecuencias, la foto vale por el personaje, y lo que cuenta es la dificultad de conseguir despistarle. Si la foto es publicable, es buena, y no se hable más. Lejos queda Weegee, pero es un buen alumno. El documental que acompaña a la exposición es muy recomendable.
También hay que ver la exposición de la sala del Teatro Fernán Gómez (plaza de Colón 4) organizada por la Fundación Banco Santander. Hay obra de 31 artistas, pero desde que entras oyes los gritos ahogados de la pequeña muerte, proveniente de una pequeña sala circular repleta de personas disfrutando de su orgasmo a todo volumen. Es gracioso que a la entrada de la misma un cartel te advierta del contenido erótico que vas a ver, cuando llevas oyéndolo todo el recorrido. Es cómico, desde luego, pero desde aquí propongo que todos nos grabemos en el momento de sentarnos en el baño para ponerlo luego en una sala. No dejaría de ser otra manifestación de nuestra animalidad.
Y como nota curiosa en el museo de Colecciones ICO (c/ Zorrilla 3) hay una exposición montada por el influyente comisario Hou Hanru, y entre los seleccionados destaca el trabajo de Pak Sheung Chuen, que viajó durante cinco días por Malasia simulando ser ciego. Hizo muchas fotos y ahora las enseña en la misma situación que las hizo, es decir, en una sala oscura en la que el visitante tiene que entrar armado con una cámara con flash para poder ver su visión(?) al salir. Muy complicado formalmente, experimento curioso y experiencia novedosa.
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