Este fin de semana me apunté a un workshop de Photoshop en Workshop Experience. Y no es que esté escribiendo en inglés, es que ahora se dice así.
Era un taller intensivo con Natalia Taffarel, una de las mejores retocadoras digitales que podemos encontrar por el mundo. Todos hemos visto en las calles, en las revistas y en Internet, imágenes que han pasado por sus manos maestras. Es un oficio lo que ella hace, y es un empleo tan antiguo como la fotografía. Todas las fotografías están retocadas, ajustadas y preparadas para dar lo mejor. Nos puede gustar o no, pero no podemos olvidar que todos queremos aparecer de la mejor manera para la posteridad, y nos ponemos las ropas que más nos favorecen, procuramos borrar las fotos en las que no salimos bien, etc…
He aprendido mucho con ella, pues su método no consiste en darnos las cosas hechas, sino darnos las pautas para conseguir nuestros objetivos. No nos dio el pescado, nos enseñó a manejar la caña. Y lo más importante que aprendimos: sin conocer a fondo el cuerpo humano, sin conocer el arte, sin trabajar sin parar, no haya nada que hacer. Por eso no duda en enseñar todos los entresijos de Photoshop sin esconderse nada. Ahora puedo saber sobre frecuencias de imagen, separarlas, pintar con luz y sombras, utilizar el paso alto…pero tengo que pasar más horas en el Prado y delante del ordenador y no parar nunca de ver fotos. Lo que más me gusta.

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