La fotografía y la prostitución

A través de las redes sociales ha contactado conmigo Rubén García, un fotógrafo que se está moviendo como nadie para poder sacar a la luz uno de sus proyectos, el libro Prostitución. Retratos de una vida en la calle. Y es que hoy  podemos financiar nuestras ideas gracias al crowdfunding, una forma de recaudar dinero gracias a internet. Y después de ver las fotografías, las personas que colaboran y sobre todo el inmenso trabajo del autor, merece la pena colaborar en este proyecto que une la fotografía y la prostitución.

El mundo de la prostitución en la fotografía siempre ha tenido varias facetas, desde un contexto puramente sexual que cosifica a la mujer e incluso le da un aire de fingida libertad, como vemos en las imágenes de las prostitutas mexicanas de Cartier Bresson, hasta el aire realista y deprimente de la obra de Rubén García, que tenemos entre manos.

Dentro de la historia de la fotografía la prostitución siempre ha estado presente. Cuentan las historias que los primeros desnudos fotográficos, que estaban prohibidos por la falsa moralidad de la época, tenían como modelos a las prostitutas, las únicas que sabían que un desnudo no hacía perder la dignidad de la persona.

Creo recordar que en el magno trabajo de August Sander que destruyeron los nazis, hay retratos de prostitutas tratadas con la misma dignidad que cualquier otra profesión. Y dentro de la obra de otros grandes maestros europeos, como Kertész o el maestro Brassai que continuó viajando por la noche con los consejos de Henry Miller, las prostitutas son las mujeres de la calle que miran con un descaro y una sensualidad que ahora copian las estrellas musicales que quieren provocar. Evidentemente ellos se quedaron en la superficie idílica sin excavar en la pura realidad de las historias personales de cada una de esas mujeres. Por eso hacen falta trabajos como el de Rubén García.

Quien quiera adentrarse en este mundo tiene que ganarse la confianza de estas trabajadoras, muchas veces engañadas en la vida por gente que les prometió el cielo y sólo hicieron que se arrastraran más por el lado duro de la existencia. Es un tema complejo, en el que es fácil caer en el tópico desde un punto de vista fotógrafico.

El trabajo del almeriense Rubén García es uno de los ejemplos más desgarradores de la prostitución callejera, esa que los ayuntamientos de las ciudades quieren erradicar quitándola de la vista para que no moleste al transeúnte y sin preocuparse nunca por las vidas rotas que cambian de lugar como si fueran mobiliario urbano.

No es un trabajo amable, es una historia real de la vida en la calle. Retratos duros de personas rotas con cuerpos destrozados por la vida. Nadie sonríe, nadie nos engaña. Es lo que hay después de que el paso del tiempo ande encima de ti como si fueras el suelo. Son desnudos en la calle de quien nada tiene porque lo ha perdido día tras día. Parece que no hay esperanza.

Es puro documental en blanco y negro, acompañado por breves entrevistas a las prostitutas que sólo enseñan lo que ofrecen por las calles. Y descubrimos que para mucha gente la vida mancha.

Si queréis colaborar con este interesante proyecto, sólo tenéis que entrar en esta página y donar una cantidad para conseguir que este libro salga a la calle, como denuncia de una situación que muchos desconocen y para descubrir el profundo trabajo de un gran fotógrafo, de los que beben de la vieja escuela, de los que buscan un estilo propio, Rubén García.

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