IVAM

Valencia lleva tiempo apareciendo en la prensa gracias a una trama de corrupción política vergonzosa (como todas), pero hubo un tiempo que sólo se hablaba de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Santiago Calatrava, destino de todo fotógrafo que se precie y que quiera dar al mundo su propia visión de la modernidad. Si son suficientemente buenas sus obras podrían ir al IVAM, uno de los pocos centros nacionales de arte volcados con la fotografía.

El Instituto Valenciano de Arte Moderno abrió sus puertas a la fotografía en febrero de 1989, en el siglo pasado. Su colección, todo un paradigma de sensatez, no se ha ido formando con precipitación, sino buscando aquellas obras que dejen claro que la fotografía es un arte en continua evolución. Crearla está siendo un auténtico reto para todos los encargados de llevarla a cabo, pues han de tener un perfecto conocimiento de todo lo que se cuece en la actualidad fotográfica para evitar perder el hilo. Josep Vicent Monzó, responsable de la sección en el centro, llevaba ya unos años comprando colecciones y obras sueltas, pero fue a partir de la fecha mencionada cuando se empezó a seguir el criterio marca de la casa. Desde entonces es una colección con proyección internacional con fotografías de los más grandes: Atget, Avedon, Cualladó, García Rodero, Man Ray, Strand, Fontcuberta… Tienen un archivo de por lo menos 3500 fotografías, la mayoría de ellas de época, es decir, de los primeros tirajes, lo que nos permite contemplar casi todos los procesos que existen para plasmar una imagen en el papel, desde el calotipo hasta el más común de los gelatinobromuros.

Pero también hay una técnica fotográfica llamada fotomontaje, o collage, como lo llamábamos en el colegio. Consiste en formar nuevas imágenes a partir de fragmentos de otras muchas, sin detenerse en las proporciones o en las secuencias lógicas. No es otra cosa que plasmar los sueños, los miedos y las locuras de cada uno. Y el IVAM tiene una de las mejores colecciones de estos originales únicos. Durante la época de las vanguardias fue un método de expresión muy utilizado, sobre todo por los rusos, empeñados en codificar/descodificar sus ideas constructivistas, y por el resto de los europeos que plasmaban el mundo de locos en el que nos estabamos metiendo. Si recorremos la exposición nos damos cuenta que lo que más abunda son estas creaciones, principalmente de los años veinte y treinta. En cierta manera es una novedad para el espectador medio, que somos la mayoría, y a muchos les costará aceptar ver a una mujer con una boca y el trasero de una chica en lugar de dos luceros. Pero fue una tendencia que marcó a todo aquel periodo y que practicaron artistas de la talla de Picasso o Gregorio Prieto.

Con motivo de una exposición itinerante de sus fondos (inexplicablemente no están expuestos de manera  permanente) se presentaron dos libros que reúnen una mayor representación de los fondos del IVAM. Uno dedicado a la fotografía y otro al fotomontaje. Dos hermosas retrospectivas de la historia visual, que gracias a la coherencia de la colección nos permite ver y entender la evolución de la fotografía, un proceso de dos siglos que el resto de las artes han recorrido en veinte para llegar al mismo punto.

PD: Si vas por Valencia estos días y te pasas por el museo, tienes en la sección de saldos estos dos excelentes volúmenes, por mucho menos de los 100€ que costaban juntos. Por ejemplo, el de fotomontaje cuesta 13€. Además  podrás ver una de las exposiciones más interesantes que he visto últimamente: Malas Calles, con algunas de las joyas fotográficas que atesoran sus sótanos.

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2 comentarios

  1. Posiblemente, la exhibición de esos fotomontajes no sea permanente por motivos de conservación, sobre todo si se trata de obras de vanguardia de hace varias décadas. Normalmente, o al menos en la obra gráfica, las colecciones no se muestran de manera continuada pues el efecto de la luz sobre el papel las hace sufrir mucho.

  2. Muchas gracias por tu comentario. Seguro que es por eso, pero no habría alguna solución, como por ejemplo una sala donde se enseñaran copias de las obras. Desde luego no sería igual que ver la obra gráfica original, pero el visitante se podría hacer una idea general del material que alberga el museo.

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