Llevo tres semanas siendo un feliz propietario de una Fuji X10, una de las cámaras más bonitas que se han fabricado últimamente. Vendí un objetivo que ya no usaba y lo cambié por esta pequeña maravilla para llevar siempre encima -creo en la fotografía fortuita, en el momento que aparece tan pronto como se va y jamás se volverá dar-. Disfruto haciendo fotos en todo momento. Por eso soy usuario de cámaras compactas.
He tenido muchas, desde la época de los carretes, cuando el negativo era siempre del mismo tamaño y podías conseguir la misma calidad que con una réflex (tenía una magnífica Minox 35 Gt). Hoy, las compactas siempre serán peores que sus hermanas mayores, al menos hasta que el sensor tenga el mismo tamaño. Por eso hay que asumir que, hoy por hoy, nunca conseguiremos la misma calidad en ambos segmentos. Por muchas historias que nos cuenten, la calidad se consigue con un sensor grande, sobre todo.
Pero la Fuji x10 tiene un sensor de tamaño considerable para el mundo de las compactas. Y da bastante calidad, aunque nunca, repito, nunca, será mejor que el de alguna réflex de precio similar, como la Canon Eos 1100D, de mucha peor calidad de construcción pero con un sensor mayor. Esto es muy importante tenerlo claro a la hora de comprarla. Y es más, es absurdo comprar esta cámara si no disparas en RAW. Su enorme potencial está ahí.
Su visor óptico permite olvidarse de la incómoda pantalla para encuadrar y nos permite retomar el contacto con la cara, lo que hace que nuestras fotos sean más estables. Además, su inspiración clásica se completa con el anillo del zoom, similar al de las cámaras réflex, lo que nos permite olvidarnos de las incómodas ruedecitas de las compactas al uso.
Es una cámara para todos aquellos que saben disfrutar de la fotografía -no es para los que sólo quieren enseñar las fotos del viaje de novios-. Su manejo no es sencillo, pero por la calidad final que da merece la pena encerrarse un poco con el manual antes de salir con ella. Por supuesto, está adaptada a los tiempos que corren, y por lo tanto ofrece vídeo de alta definición y hasta un curioso (pero anecdótico por su pequeño tamaño) modo de alta velocidad a 200 fps, que sólo sirve para jugar.
Hasta que los pequeños y nuevos sistemas de cámara sin espejo alcancen su mayoría de edad, creo sinceramente que esta es la cámara ideal para llevar siempre en el bolsillo. Más adelante pondré fotografías realizadas con esta cámara.
María
¿Y no nos podrías adelantar una foto de la propia máquina?… Y otro dato ¿cuanto cuesta la maravilla?…Y el último: Para una persona normalita cuantas horas de aprendizaje se necesitan y quien se lo puede proporcionar… (los manuales suelen ser un horror)
admin
Ahora corrijo lo de la foto. Por 500€ la tienes en las manos… Y desde luego no es un cámara para aficionados que sólo quieran disparar y listo. Requiere aprendizaje y un buen trabajo de edición posterior.