La fotografía permite conocer a gente extraordinaria. A mis alumnos, por ejemplo. Antonio Aznar es uno de ellos. Es un fotógrafo estupendo que ha publicado su primer libro ‘Trabajando en el puerto’. Y me pidió un texto para acompañarlo:’Ver en color’. Aquí está para todos.
Mi texto es un mero acompañamiento al excelente ensayo de Toti Palacios (que falleció antes de verlo publicado y que se ha convertido en un homenaje a su memoria) y a las fotografías de Antonio Aznar. Un verdadero placer colaborar con dos personas que aman tanto la fotografía.
La primera edición de ‘Trabajando en el puerto’ ya está casi agotada. Es un libro en el que el autor nos enseña la vida de la gente de los puertos del Cantábrico. Un canto de amor a la luz y al color.

Se articula en torno a dos ideas de dos maestros:
- Lo más interesante para mí, es ver algo ordinario, que ves a diario y reconocerlo como una posibilidad fotográfica. Stephen Shore
- Hay una masa que ha copado las playas, que nos ha destrozado el paisaje. Me dedico a vengarme de ellos en mis imágenes, con mordacidad y ternura. Carlos Pérez Siquier
Y lo que viene a continuación es mi pequeña contribución, un resumen que leía en las presentaciones.
La fotografía en color
Vamos a explorar la profundidad y el significado del color en la fotografía, una herramienta poderosa que, cuando se utiliza adecuadamente, transforma nuestra forma de ver el mundo.
Como nos decía la narradora al inicio de «El árbol de la vida» de Terrence Malick, en la vida, debemos elegir un camino. Y en la fotografía es fundamental.
Debemos decidir qué queremos lograr y, aunque a veces nos desviemos, esta búsqueda nos llevará a un estilo propio, nuestra propia forma de mirar el mundo.
La luz es nuestra compañera en este viaje. Si la entendemos, encontraremos formas auténticas de expresarnos a través de la cámara. ¿Y cómo la vemos, en blanco y negro o color? Aquí es donde se abre un amplio panorama de posibilidades. Pero vamos a quedarnos en el color.
Los Pioneros del Color
William Eggleston, Stephen Shore y Joel Meyerowitz son a menudo mencionados como pioneros en el uso del color en la fotografía artística. Sin embargo, hubo otros artistas, menos conocidos internacionalmente, pero igualmente innovadores, como Carlos Pérez Siquier, Ramón Masats, Ed Van Der Elsken… que sentaron las bases antes de que el color fuera aceptado como un medio artístico.

Martin Parr organizó la exposición ‘Colour before Color’ en 2007, donde resaltó la obra de Carlos Pérez Siquier, evidenciando que el color en fotografía europea tiene una historia rica que merece ser celebrada y recordada.
‘Este trabajo se había pasado por alto en gran medida, ya que no fue organizado como un movimiento, ni fue promovido por instituciones de alto perfil. Los coloristas estadounidenses que se dieron a conocer en los años 70 ahora disfrutan de un renacimiento, mientras que los equivalentes pioneros europeos siguen siendo relativamente oscuros.
El hecho de ver en color no empezó con Eggleston, como siempre se ha dicho. Lo que él culminó se venía fraguando desde tiempo atrás de la mano de los fotógrafos europeos y algún que otro americano perdido, como Saul Leiter, el más poético de todos.
La Naturaleza del Color en la Fotografía
A menudo se piensa que el color es un elemento secundario, pero, en realidad, el color y su interacción son muy poderosos. Cuando un espectador ve una imagen, su interpretación del color puede cambiar completamente el significado.
En el blanco y negro, todos los gatos son pardos, pero en color, cada matiz y tono puede aportar una nueva dimensión a la narrativa.
En la exposición «Sculpting Reality» de PhotoEspaña 2022, vimos trabajos de Joel Meyerowitz que ejemplifican esta idea. Su serie en blanco y negro es ordenada, mientras que su trabajo en color muestra un caos aparente que, al ser examinado detenidamente, revela una rica complejidad.

En la de blanco y negro todo está colocado. En color el caos aparece para los ojos noveles, pero el espectador experimentado lee cada tono y encuentra la relación y el sentido. No sirve que la fotografía sea bonita, el espectador tiene que colaborar.
La psicología del color es un tema intrigante. A menudo, se asocian colores específicos con emociones o significados universales, pero nuestras percepciones del color dependen en gran medida de nuestras experiencias personales y culturales. Por ejemplo, mientras algunos ven en el rojo un símbolo de peligro, otros pueden asociarlo con la pasión.
Cómo ver en color
Una de las obras más emblemáticas de Eggleston, «Red Ceiling», nos muestra que la fotografía en color no es simplemente capturar lo que vemos. En esta imagen, la relación entre el rojo vibrante del techo y los cables desordenados, junto con los elementos eróticos en la esquina, crean un diálogo entre colores que invita a la interpretación.

Vemos una lámpara, más bien una sencilla bombilla apagada con un casquillo dorado, rodeada de desordenados cables blancos. Adivinamos el techo y las paredes rojas. Y en una esquina -cuando se reproduce sin recortar, y no es lo habitual- observamos una serie de ilustraciones eróticas con siluetas azules, amarillas y rojas. Ahí está la clave y es cuando empiezas a entender que si disparas en color todo cambia.
La fotografía de Eggleston parece una instantánea de aficionado, pero no es así. Si nos fijamos tiene una tríada cromática donde el rojo se apoya en el azul y el amarillo. Está llena de intención creadora.
La proyecto muchas veces en mis cursos de fotografía. Y los alumnos, al verla, dicen que no la entienden, que la borrarían si la hicieran ellos… que es fea… Pero funciona para despejar la incógnita de lo que tenemos entre las manos.
La fotografía en color tampoco exige ver el mundo cómo es, la interpretación sigue siendo nuestra y nunca lo veremos bajo otro prisma que no sea el propio. No tenemos que fijarnos únicamente en las formas, sino en la relación entre los colores.
La visión de Carlos Pérez Siquier
En el trabajo de Carlos Pérez Siquier, especialmente en su serie ‘La playa’, el color se convierte en el protagonista. Su fotografía ‘Marbella, 1974’ destaca no solo la belleza de la escena, sino la importancia de los colores complementarios que interactúan de manera armónica.

Lo que funciona realmente en esta fotografía es el color de la hamaca, un naranja rojizo que se convierte en el complemento perfecto del azul verdoso del bañador y los complementos.
Ahí está el secreto que todos buscamos y que Carlos Pérez Siquier nos contó antes que nadie. La fotografía se ve, el color hay que descubrirlo.
Ahí está el truco perfecto de la fotografía. Ahí está el secreto que todos buscamos y que Carlos Pérez Siquier nos contó antes que nadie. La fotografía se ve, el color hay que descubrirlo.
El color lo cambia todo
A partir de ahora, fijaos de otra forma en las fotografías de los grandes maestros del color. Si veis un trozo de coche que aparece al fondo y que hubierais quitado, o la mitad de una persona que parece que estropea la composición, o una molesta luz fluorescente en el fondo, os daréis cuenta por fin de que no están ahí por su forma sino por su color.

El fotógrafo tiene que estar más atento en el momento del disparo. Pensar en fotografía, olvidarse de los manuales básicos y ver en color.
Los colores tienen un lenguaje que solo entienden los que lo estudian y los que lo sienten. La lectura posterior es más fácil si entendéis cómo funciona la rueda cromática que trazó Goethe en su ‘Teoría de los colores’ (1810) y que los investigadores han ido afinando, olvidándose del orden natural que proponía el ilustre alemán.
En resumen, la fotografía en color es un lenguaje que trasciende la simple representación visual. Al mirar con atención, nos damos cuenta de que cada elemento en la composición tiene su razón de ser, no solo por su forma, sino por su color. La verdadera maestría en la fotografía radica en comprender y jugar con estas relaciones.
Recordemos que cada disparo es una oportunidad de contar una historia única. La fotografía nunca es solo apretar un botón; es un diálogo constante con la luz, el color y la emoción.

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