Hoy vamos a hablar de la visión del fotógrafo y cómo contamos al espectador nuestra experiencia. Porque la fotografía no es otra cosa que enseñar a los demás lo que hemos visto, cómo interpretamos la realidad. Y aquí es donde entramos de lleno en la importancia del revelado.
La fotografía se puede entender de muchas formas. No hay una forma única de definirla. Lo más importante para mí, para poder hablar de ella, es que te guste, que te parezca bello, como bien dice Eduardo Momeñe en su ensayo ‘
¿Y qué es el revelado? No es más que interpretar la realidad del archivo crudo para dirigir la mirada del espectador. El problema es cómo hacerlo. En el mundo digital, parece que todo es nuevo. Y prolifera la idea de que los fotógrafos actuales no hacemos otra cosa que inventar.

Lo primero que tenemos que hacer es leer a Ansel Adams para que nos hable de la visualización. Y si no tenemos alguno de sus libros, siempre podemos escucharle
https://youtu.be/uv3iehDGGZI?si=peDVzeJwPpbQWPHV
Ya casi no sabemos distinguir lo ficticio de lo real
En la sociedad actual, cuando aparece una fotografía llamativa, siempre sale la expresión “seguro que tiene Photoshop”. De hecho, en un estudio de una universidad británica demostraron que no sabemos distinguir si una imagen es cierta o tiene retoque digital. Puede que de ahí venga la desconfianza hacia el fotógrafo.
Ya no sabemos si lo que estamos viendo lo hemos captado con la cámara o no. La desconfianza hacia el fotógrafo es enorme en este sentido. El espectador empieza a dudar de lo que ve.

Y las tentaciones para el fotógrafo hábil son muchas. Si sabemos manejar los programas de edición y la IA podemos transformar la noche en día, quitar todo lo que nos moleste, cambiar los colores, etc…
Pero esta historia, que se considera un problema actual, es algo que viene sucediendo desde que se presentó el daguerrotipo en agosto de 1839. En realidad, cuesta entender todo lo que podemos hacer con algo tan mágico como la fotografía. Hay muchas dudas y pocas certezas.
El mundo del revelado
Yo defiendo el revelado. Y hablo de revelado cuando muchos prefieren la expresión edición digital. El origen puede ser una mala traducción directa, como tantas cosas de la electrónica. Photo editing software son los programas de edición fotográfica. Ahí está el problema.
Editar una fotografía es seleccionarla y revelar una fotografía es interpretarla. De aquí surge mi definición de revelar:
Interpretar la información capturada por el sensor para dirigir la mirada del espectador.
Así lo diferencio del mundo del diseño gráfico en el que el autor busca cambiar la realidad para adaptarla a su forma de ver las cosas. Y esto creo que permite entender muchas cosas.
Interpretar o cambiar la realidad, he ahí la cuestión
El fotógrafo, como el pintor, el escritor o cualquier creador, elige una parte de la realidad y la interpreta. En algunos casos, el autor prefiere inventar porque lo que ve no le inspira o atrae lo suficiente.
Y la línea que separa las dos formas de ver el mundo parece que es muy fina. Tanto para muchos fotógrafos como para los espectadores.

Las dudas surgen porque se olvida qué es la fotografía. Nunca es la realidad. Entramos ya en el mundo de la filosofía y no es el campo que vamos a tratar ahora.
El fotógrafo elige su forma de ver el mundo. Por lo tanto, es una realidad subjetiva. Vemos algo que nos gusta, encuadramos (qué importante es) y siguiendo las normas de exposición digital, generamos un archivo crudo.
Es lo mismo que ocurre en la fotografía química. Vemos algo que nos gusta y, siguiendo las normas de exposición analógica, tenemos una imagen latente. Si es un negativo tienes que trabajar de una manera y si es diapositiva de otra.
https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=d_Ar5ZPuKUM
Si no recuerdo mal, con los negativos hay que exponer para las sombras y con las diapositivas para las luces. En digital estamos obligados a exponer para las luces para conseguir detalle y evitar quemarlas… Y todo depende de la luz de cada momento.
La importancia del revelado
Por lo tanto, si tenemos que exponer de una forma u otra, es difícil conseguir una fotografía terminada en el momento del disparo. Otra cosa es que disparemos según las antiguas normas. Pero con las técnicas digitales también se tiene que hablar de la imagen latente y la imagen final.
Dentro del mundo del revelado tenemos tres tendencias en estos momentos:
1.— Todo tiene que suceder y ocurrir en la cámara. No se puede modificar absolutamente nada que no hayamos registrado en el momento del disparo. Incluso la asociación AFEP han creado en España un manifiesto para todos aquellos que quieran apuntarse:
“La imagen final debe ser fiel a la captada por la cámara, admitiendo leves ajustes de procesado de la imagen que no le afectan parcialmente. Admitimos, bajo el nombre de ajustes de procesado o revelado, aquellos que afectan a la imagen como un todo y no alteran su esencia, como el leve ajuste del balance de blancos, la nitidez o la saturación. Entendemos como retoque de la imagen, realizar modificaciones parciales, como capas, calados, o bien añadir o eliminar elementos de la imagen, alterando la esencia de la misma.”
2.— La cámara consigue una imagen latente y el fotógrafo debe interpretarla en el laboratorio digital para dar lugar a su visualización. La forma de registrar la luz de las cámaras fotográficas con la máxima calidad impide un registro fiel que debe ser revelado.
La ética del fotógrafo es que no debe eliminar nada que haya grabado la cámara, solo variar su luz para dirigir la mirada o cambiar el encuadre para enfatizar el mensaje. Se tiene que responsabilizar de sacar todo lo que quiere y cómo desea. Si la base no está bien, no tiene sentido seguir con ella.
3.— Hacer la foto y ver posteriormente lo que podemos hacer con los programas que tenemos en el mercado, incluso acudir a la inteligencia artificial.
https://youtu.be/xATORzmv2bU?si=N92_ck_-yNjZH_sf
La realidad importa poco. Es más importante la interpretación hasta conseguir exactamente lo que queremos. Si hace falta invertir la luz, eliminar o añadir objetos se puede hacer porque lo fundamental es la imagen final.
El revelado lo cambia todo
Gracias al revelado, la fotografía se adapta a lo que vimos. Con el revelado el fotógrafo consigue expresarse. El disparo es la idea, el revelado es su plasmación. Es una interpretación de la realidad.
El fotógrafo, aquel que quiere decir algo con la ayuda de la cámara, se hace fotógrafo realmente cuando empieza a trabajar con proyectos, cuando encuentra su estilo, su forma de decir las cosas. Cuando cuenta una historia en definitiva.
Con el revelado demuestra que sabe escribir sin faltas. Puede ser más barroco, más minimalista, realista o tirar por el hiperrealismo. Pero demuestra que conoce las reglas, que no confunde la b con v o que sabe en todo momento usar los tiempos verbales.
Y lo más curioso. El revelado es un espejo de nuestro estado de ánimo. Muestra si estamos alegres o tristes. Incluso si estamos de acuerdo con lo que estamos haciendo con esas fotos. El revelado puede ser, en escasas ocasiones, la salvación de una buena idea no resuelta.
Ya lo decía Cristina García Rodero
Los negativos de ‘España oculta‘, el mítico libro de Cristina García Rodero, no son buenos. Ella misma lo dice. El problema es que la Minolta que llevaba tenía el fotómetro estropeado y no podía medir correctamente. El revelado le sirvió para sacar adelante su proyecto. Es un caso extremo de salvación.
Y lo bueno es que, como labor artesana, no requiere hacer siempre lo mismo. Permite evolucionar, cambiar, expresarse. Es casi como una vida que a veces queremos y otras odiamos. Y todo puede cambiar o destruirse.
Y lo importante, independientemente del grupo en el que nos situemos, es que el resultado final, la fotografía, sea bonita. Todo lo demás viene después.
Las fotografías más famosas de la historia nos gustan por lo que son. Sinceramente, me da igual que esté hecha con Leica, Fuji, cámara de banco o móvil. Y por supuesto me da igual cómo están reveladas.

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