Equilibrio-de-blancos

Cómo hacer un buen balance de blancos

En este artículo sobre el mal llamado balance de blancos descubriremos su importancia y cómo aprovecharlo para mejorar nuestra técnica. Para empezar deberíamos llamarlo equilibrio de blancos. Y descubrir que es fundamental para conseguir una exposición perfecta.

Decir balance de blancos está mal en español. Se ha traducido white balance como balance de blancos. Una traducción directa y evidente realizada por alguien (¿quién habrá sido?) que cayó en la trampa de los populares false friends del inglés. Si acudimos al diccionario de la RAE, leeremos lo siguiente:

  1. m. Movimiento que hace un cuerpo, inclinándose ya a un lado, ya a otro.

  2. m. Estudio comparativo de las circunstancias de una situación, o de los factores que intervienen en un proceso, para tratar de prever su evolución.

  3. m. Com. Confrontación del activo y el pasivo para averiguar el estado de los negocios o del caudal.

  4. m. Com. Estado demostrativo del resultado de dicha operación.

  5. m. Esgr. Movimiento que se hace inclinando el cuerpo hacia adelante o hacia atrás, sin mover los pies.

  6. m. Mar. Movimiento que hace la nave de babor a estribor, o al contrario.

  7. m. desus. Vacilación, inseguridad.

Ninguna de la acepciones se acerca a la definición de white balance, que se refiere a la reproducción del color libre de dominantes, algo que puede ser más evidente en los tonos neutros, como la famosa escala de grises del sistema de zonas, por ejemplo. Por lo tanto sería más apropiado hablar de equilibro de blancos o ajuste de blancos.

Equilibrio-de-blancos
Distintos equilibrios de blancos

 

Como cualquier aspecto técnico de la fotografía digital, hay tantas teorías como profesores. Pocas veces encontraremos a dos personas que digan exactamente lo mismo. Existen los que niegan su importancia y los que no salen de casa sin su carta de ajuste por lo que pudiera pasar.

En la época clásica (creo que ya podemos hablar así de la era de los carretes) las películas estaban ajustadas para luz día y para luz de tungsteno. Para 5000 kelvin o para 8000 kelvin, creo recordar. Cuando hacíamos fotos que se salieran de una situación con esa temperatura de color, empezaban los problemas. Muchos fotógrafos lo utilizaban de manera creativa, aprovechando los extraños colores que salían; otros iban con una bolsa con diferentes filtros para compensar; y algunos tenían la suerte de tener un colorímetro, con el que medían la temperatura y en función de los datos obtenidos ponían el filtro adecuado según una referencia de la entonces inmortal Kodak.

Con la fotografía digital el tema se ha simplificado bastante, pero lo que hace la mayoría de la gente es poner AWB en la cámara y listo. Es una buena opción, no se puede negar, pero si queremos realizar un buen trabajo no es lo mejor que podemos hacer. Y si disparamos en jpeg, apaga y vámonos.

¿Para qué sirve el equilibrio de blancos?

El equilibrio de blancos sirve para detectar las dominantes de color en una situación fotográfica, equilibrarlas y conseguir una fotografía sin dominantes. No sirve para corregir los colores, no nos confundamos, sólo sirve para neutralizar la gama de grises. Para corregir los colores es necesario calibrar la cámara, aunque un buen ajuste de blancos es el primer paso importante para una buena lectura de los colores.

Muchos fotógrafos, como por ejemplo Tino Soriano, siempre confiesa en sus talleres que uno de los secretos de su trabajo, además de su ojo sin igual, es poner la cámara siempre con el ajuste preestablecido Luz día, representado con el icono de un sol en la mayoría de las cámaras. Así consigue jugar con las diferentes dominantes que tienen las luces artificiales o los distintos estados del tiempo, como un día nublado. Es una forma perfectamente válida de trabajar. Otros como Hugo Rodríguez defiende el equilibro de blancos perfecto. Con esto quiero decir que muchas veces elegir una temperatura u otra depende de un criterio estético y personal.

Por ejemplo, cuando hacemos una atardecer no queremos perder la dominante anaranjada, por lo que nunca equilibramos el blanco en dicha situación, pues quedaría una foto perfecta desde el punto de vista técnico, pero desde estéticamente se alejaría de la realidad.

La temperatura de color se miden en Kelvin. Luz día tiene un valor de 5500K; Nublado 6500K; Fluorescente 3800K… A través de pruebas de laboratorio y las normas de certificación de la industria se han establecido estos valores, que pocas veces coinciden con la realidad. Por ejemplo, ¿la temperatura de la luz día es igual en un país del norte que en el sur de España? ¿un fluorescente mantiene la misma temperatura de color durante toda su vida útil? Esas temperaturas que nos ofrecen todas las cámaras sólo son valores ideales, no reales.

El gran problema es que un equilibrio de blancos equivocado influye, y mucho en algunos casos, en la exposición. Puede llegar a suponer un error de un paso completo. Si queréis hacer la prueba, fijaos la próxima vez en cualquier fotografía vuestra y cambiar la temperatura de manera drástica en ACR o Lightroom. Ya me contaréis qué pasa.

Ajustar correctamente el equilibrio de blancos en la cámara

El momento del disparo es básico para conseguir una buena exposición, y por lo tanto un buen resultado técnico. Veamos cuáles son las opciones que tenemos:

Disparar en AWB

Para la mayoría de los fotógrafos mortales que queremos disfrutar con la fotografía esta es la mejor opción, aunque no es la mejor solución. Ajustamos en la cámara este ajuste preestablecido, el Automático, y ella después de una serie de ajustes y unos sencillos cálculos matemáticos que consisten en conseguir que los tres canales de color RGB del píxel elegido tengan el mismo valor. Si este punto se vuelve equilibrado con esa luz, todos los demás harán lo mismo. Esto es estupendo si la luz proviene de una única fuente y no está contaminada por un reflejo, pero será un gran problema si hay varios puntos de luz. Además, ¿qué puntos mide la cámara? ¿cómo sabe si ese muro es naranja o está recibiendo la luz de un flexo con la tulipa de dicho color?

Si seguimos adelante con esta práctica de riesgo siempre podemos acudir a solucionarlo en cualquier programa de edición, sólo con pinchar con la herramienta Equilibrio de blancos en el lugar adecuado. ¿Pero cuál es? Lo ideal es un punto blanco, antes que un punto gris como se decía antes. Lo difícil es encontrar ese punto blanco sin dominantes…

Dentro de este punto incluyo también los ajustes preestablecidos de Luz día, Sombra, Nublado, Fluorescente… Son buenos puntos de partida, pero insuficientes para una correcta medición. Además podemos empezar a hacer fotos muy motivados con estos valores y cambiarlos cada vez que cambiemos de luz, pero lo más seguro es que llegue un momento en el que nos despistemos y hagamos todas las fotos con una bonita dominante azulada por habernos olvidado de cambiar el ajuste preestablecido Tungsteno.

Ajuste manual del equilibrio de blancos

Es la opción más acertada si queremos hacer bien nuestro trabajo, o queremos sacar todo el rendimiento a nuestra cámara. Consiste en llevar con nosotros el blanco ideal para hacer un ajuste correcto. Muchos pensareis que con un folio o con la camiseta basta, pero no es así. Nos toca gastarnos el dinero. Hay que comprar una buena carta blanca como la que viene con la Passport Color Checker o la plegable de Lastolite.

Una vez nos decidamos por hacer una foto, disparamos antes una con la carta blanca recibiendo la luz que ilumina la escena. Es importante que la carta llene por lo menos la mitad del encuadre. Una vez hecha, y dependiendo del modelo de cámara, tenemos que grabar ese disparo como ajuste personalizado de equilibrio de blancos.

Todas las fotos que hagamos bajo la misma iluminación quedarán perfectas y la exposición (el histograma) será siempre correcta. Tendríamos que cambiar dicho ajuste si cambia la luz. Es un poco engorroso, pero como siempre digo, nadie ha dicho que la buena fotografía sea fácil.

Otra opción más drástica, dentro del ajuste manual, es la propuesta por Guillermo Luijk, que a través de UniWB anula el equilibrio de blancos en la cámara, con lo que la exposición e histograma es más fiel a la realidad de un RAW. Si elegimos dicho método de trabajo, nuestras exposiciones serán más precisas pues la temperatura de color ya no influirá en la medición de la luz. Es algo complejo, pero puedo asegurar que funciona. Explicarlo aquí sería muy largo, por lo que os remito a la página del autor.

Espero que este artículo os haya resultado interesante. Más adelante escribiré uno sobre la corrección del equilibrio de blancos en el ordenador.