World Press Photo 2017: otra polémica

Hoy han publicado el fallo del jurado del premio más prestigioso y mediático del fotoperiodismo mundial: World Press Photo 2017. Y no han pasado ni tres horas y ya han empezado a oirse críticas y más criticas por el premio al fotoperiodista turco Burhan Ozbilici, que lleva 28 años trabajando para la agencia Associated Press.

La fotografía en cuestión llenó las portadas de todos los periódicos aquel día fatídico en el que murió de forma injusta otra persona más. Solo que aquel día un fotógrafo tuvo la sangre fría de disparar con su cámara para contar al mundo lo que acababa de pasar.

World Press Photo

Un disparo informativo para despertar conciencias. La fotografía como prueba de que algo ha pasado. Es el retrato del asesino del embajador ruso de Ankara con su víctima en el suelo.

El World Press Photo de la casualidad

El fotógrafo ganador se pasó por la rueda de prensa en un galería de arte porque le pillaba de camino. En unos sitios dicen que volvía a casa. En otros que tenía previsto pasarse por la oficina.

En un acto más de los muchos anodinos que podemos tener a lo largo del día como fotógrafos, Burhan Ozbilici encontró la fotografía de su vida. La imagen por la que pasará a la historia y por la que estuvo a punto de perder la vida.

Parecía un evento rutinario más, la inauguración de una exposición de fotografías de Rusia. Cuando un hombre con un traje oscuro y corbata sacó un arma me quedé de piedra. Pensé que era una actuación teatral. Aunque en lugar de eso se trataba de un asesinato frío y calculado que se desarrollaba frente a mí y a otros testigos que, aterrados, comenzaron cubrirse.

Igual que otras fotos premiadas en años pasados, donde la imagen es fruto de un segundo, totalmente improvisada, solo un fotógrafo preparado es capaz de hacer un buen trabajo. Sin pretensiones, sin luces hermosas. Un profesional.

Es una imagen puramente informativa. Nos enseña lo que ha pasado. Un hombre ha asesinado a otro. Uno todavía vive. El otro ha muerto. La gran tragedia del hombre como lobo para el hombre que no hemos aprendido a olvidar.

El motivo de la nueva polémica

Un jurado nunca tiene razón. Un jurado siempre se equivoca para los demás. Si se cambia un solo miembro, el resultado final será otro. Es ley de vida. Pero hay que respetarlo.

Al parecer, según podemos leer en el suplemento Lens de The New York Times, algunos miembros no estaban conforme con el resultado final de las votaciones. Y por un acuerdo interno de no divulgar las deliberaciones no podemos saber qué se dijo (sería una gran clase de fotoperiodismo).

Stuart Franklin, presidente del jurado, no dio su voto a esta fotografía pues le parece que  darle un premio amplifica el acto terrorista. No es una imagen que haga pensar, que te ponga al lado de la víctima. Parece enaltecer al asesino de una persona.

Desde luego no es lo que pienso al ver la fotografía. Solo veo la barbarie. La locura a la que llevan a muchas personas para que actúen de forma violenta en nombre de un dios o de unos ideales. No es una imagen hermosa. Es cruda.

El debate

Stuart Franklin también ha tenido su espacio en el periódico The Guardian. Y ha dicho exactamente lo mismo. El miedo a servir de propaganda al terrorismo. La ética de publicar en un mismo espacio al asesino y al asesinado. La falta de empatía… No es un tema fácil, y seguro que da lugar a muchos debates.

Otra cosa es que el mismo día de la publicación del fallo del jurado el presidente escriba sendos artículos desvinculándose de la decisión final respecto al World Press Photo de 2017. Ahí está más bien la polémica de este año.

Siempre habrá gente que no esté de acuerdo con una decisión del jurado de uno de los concursos más importantes del mundo, pero es llamativo que el presidente del mismo hable de semejante forma después de publicar los resultados. Que por cierto podéis ver aquí.

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