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¿Qué cámara me compro?

La pregunta ¿qué cámara me compro? es una de las más frecuentes que recibo como profesor de fotografía. Día tras día, mes a mes, me llegan correos de diversas personas con esta duda. Y si es un curso presencial, la pregunta se repite una y otra vez. Por eso he decidido escribir este pequeño artículo para aclarar de una vez por todas este tema que, parece ser, a tanta gente preocupa.

El principal problema es que la pregunta está mal planteada. Si puedo ser sincero, no tiene mayor importancia. Para ser un buen fotógrafo no hay que depender de una cámara. O mejor dicho, no tiene que ser la pregunta principal. En todo caso, una persona con esta duda debería plantearse realmente qué tipo de fotógrafo quiere ser.

Hoy en día salen cámaras nuevas todos los meses. Salvo contadas ocasiones, novedades traen pocas: alguna función extra, gps, wifi, mejoras notables en el control del vídeo… pero la mejora realmente importante, que es un buen sensor, hace tiempo que quedó estancada. Sólo queda que los sensores que equipan los modelos más altos lleguen a las series medias para que todos podamos trabajar con ellos.

¿Un fotógrafo necesita gps? ¿Es importante que tenga wifi en la cámara? ¿Puede vivir sin un efecto de ojo de pez vía software? ¿Puede hacer fotos si no tiene acceso a varios modos creativos?… Esas son las más importantes mejoras de algunos de los últimos modelos que se han presentado en el mercado. Y tienen que ver muy poco con la fotografía. Son simples añadidos para luchar contra la invasión de los smartphones y sus facilidades automáticas para hacer fotos.

Los teléfonos inteligentes han venido para quedarse y las cámaras de toda la vida poco pueden hacer para luchar contra ellas.

Los teléfonos inteligentes han venido para quedarse y las cámaras de toda la vida poco pueden hacer para luchar contra ellas. Sirven para otra cosa además de hacer fotos. Ocupan poco espacio y encima tienen calidad más que suficiente para circular por la red. Otra cosa sería si vamos a imprimir en gran formato para una exposición o para vender en una galería. Y aunque algunos crean que es imposible, tienen suficiente calidad para una exposición.

Luego están las compactas avanzadas, que consiguen resultados impresionantes, impensables hace unos dos años. Aunque sea un caso raro, la Sony RX1r es una de últimas maravillas en el mundo compacto que pueden suplir a cámaras mayores, precisamente por su sensor de 24×36 mm. Pero no hace falta irse a un modelo tan caro. La Panasonic LX7, la Fuji X100T o incluso la X30, la Sony RX100 MkIII pueden cumplir las expectativas de cualquiera.

Las EVIL y las clásicas réflex ya son harina de otro costal. Algunas consiguen resultados espectaculares, pero son las más altas de gama (Canon EOS 1Dx, Nikon D4, Sony A7…), pero por un módico precio, pueden encontrar maravillas como la Canon EOS 70D, la Nikon D8000, la Sony A6000… por citar algunas.

¿Y por qué cuento y hablo de todas estás cámaras? Porque todas las cámaras son indicadas para cualquiera de los que me preguntan ¿Qué cámara me compro? Sólo tienen que tener en cuenta tres cosas, mejor dicho, cuatro cosas. Y voy a hablar de las cuatro para que quede claro, aunque parezca evidente:

El precio

Si todos fuéramos millonarios sólo recomendaría las mejores de cada marca. Pero hoy en día cualquier cámara sirve para hacer las fotografías a los hijos o para irse de vacaciones. No tiene sentido comprarse, por ejemplo una réflex, si lo único que vamos a hacer es enviar las imágenes a las redes sociales. Una compacta consigue el mismo resultado en estos casos.

Vista de la Fuji X100T
Vista de la Fuji X100T

Si queremos comprar una EVIL o una réflex por el tema de cambiar de objetivos, siempre recomendaré una cámara de gama media, que son excelentes, con las mejores ópticas que nos podamos permitir. El objetivo que suelen dan con el kit básico es una buena forma de desaprovechar el sensor de tamaño completo por el que has pagado tanto.

El peso

No tiene sentido comprarse un réflex con sus objetivos y su flash si te parece pesada e incómoda para viajar. Conozco a mucha gente con equipos increíbles que los deja en la habitación del hotel y se llevan la compacta para evitar cargar peso y pasar calor.

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Antes de tirar el dinero de esa forma, es mejor que valores este asunto detenidamente. Evitarás tirar el dinero. Yo soy de la vieja escuela, y me gusta que los equipos pesen (sin pasarse) pero a veces miro con ojos tiernos a una antigua Sony NEX7, por ejemplo.

Destino final

Y aquí viene otro aspecto para tener en cuenta a la hora de comprar una cámara. ¿Qué sentido tiene comprar una cámara de sensor completo, con millones y millones de píxeles y un rango dinámico estratosférico para luego colgar las fotografías en la red, a 800 px el lado mayor y con un espacio de color sRGB? Si no vamos a imprimir en grandes formatos, a partir de un 24×30 cm, no os gastéis el dinero en cámaras caras. Una compacta decente o un móvil inteligente a buen precio gracias a la compañía telefónica basta.

No tiene sentido gastarse el dinero en una réflex para un uso limitado a internet. La diferencia es mínima, a este nivel, con una buena compacta.

El fotógrafo

Y lo más importante. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Es decir, aunque te compres la mejor cámara del mundo, ajustes el firmware para lograr mejores resultados, y tengas los objetivos más caros del mercado, serás el mismo fotógrafo que con una compacta. Ojo, estoy hablando desde el punto de vista de un fotógrafo, no un técnico.

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Las fotografías las hace el fotógrafo, no la cámara, que sólo es una herramienta con más o menos tecnología. La cámara es un accesorio fundamental para el fotógrafo, pero es eso, un accesorio que no hace las fotos. Hace posible que se hagan. Y esto es algo que muchos olvidan.

Cristina García Rodero hizo su España oculta con una Minolta espartana. He visto a Navia con una Nikon de gama media. O a Ricky Dávila con una compacta, no recuerdo si Panasonic o Leica… A estos monstruos les das una cámara mejor o una peor, y seguirán haciendo las mismas fotografías.

Por todo esto siempre acabo contestando lo mismo. Lo importante eres tú. Tu formación, tu interés, tus ganas de trabajar, tu cultura, tus ganas de moverte… Cualquier cámara sirve para hacerse profesional. Si eres bueno, con todas se puede ganar dinero. ¿Qué importa entonces elegir una u otra cuando realmente nunca te van a ayudar a mejorar?

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