Habana Vieja. Cuba 2001 de Isabel Muñoz

Hay veces que ves una fotografía y no consigues que se te borre de la memoria. Habana Vieja. Cuba 2001 es una de ellas. La obra de Isabel Muñoz está llena de imágenes para no olvidar. Tiene uno de los trabajos más poderosos del panorama español. Y esta platinotipia, un proceso noble, es un resumen perfecto de su manera de entender la noble artesanía de la fotografía.

La magia de la fotografía envolvió a Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) definitivamente en 1979, cuando decide hacer de su afición su profesión. En aquella época conoció a Eduardo Momeñe, una de sus reconocidas referencias. España se le queda pequeño y decide ir a Nueva York en busca de respuestas y de una técnica que le permitiera conseguir los mejores tonos del blanco y negro. Allí estuvo estudiando durante cuatro años en la prestigiosa ICP.

Encontró la respuesta en la platinotipia, uno de los procesos más nobles de la fotografía. En 1990 empieza a circular su serie Tango, primera de las series que tratan sobre la danza, una de sus grandes pasiones desde pequeña. Y de ahí al olimpo de los grandes y a mi altar particular, donde Avedon es dios, la virgen es Cristina García Rodero y san Pedro es Isabel. Algún día diré quiénes son mis apóstoles y mis santos, si me permiten tener mi propia religión.

Habana Vieja. Cuba 2001

La fotografía que abre estas líneas es de 2001, de la serie Danza cubana. Habana vieja. Es el retrato de la sensualidad y belleza de la mujer cubana en su máxima expresión. Si me lo permiten, es uno de los culos más hermosos que podemos contemplar en la historia del arte. O a lo mejor es más literario decir que estamos ante la máxima expresión de la belleza del cuerpo femenino, que también creo que es válido.

Si me lo permiten, es uno de los culos más hermosos que podemos contemplar en la historia del arte.

La historia de la fotografía es más bien triste, pues cuando ella y su equipo contactaron con esta bailarina, ella les confesó que no tenía ropa para posar. Fueron a una tienda a comprarla y ella bailó y bailó, totalmente entregada, dándolo todo para que Isabel, armada con su cámara de formato medio, congelara sus movimientos hipnóticos después de numerosas instrucciones, y es que nuestra fotógrafa se comporta como una directora de cine que quiere tener todo controlado.

Habana Vieja. Cuba 2001 de Isabel Muñoz

Habana Vieja. Cuba 2001 de Isabel Muñoz

Es una fotografía sencilla, donde se combinan las curvas y las rectas, pero no salió de la casualidad. La forma de trabajar de Isabel, después de muchos años estudiando y haciendo pruebas, le da el estilo que todos reconocemos:

  1. Trabajar sin parar y sin dejar de imaginar.
  2. Utilizar siempre la luz del flash.
  3. Pensar la toma antes de ponerse a disparar.
  4. Antes de la fotografía hay que encontrar una localización.
  5. El encuadre se hace en el momento de la toma.

Antes de empezar la sesión, ella tenía ya en la cabeza y expresado en bocetos, lo que quería conseguir. Llevaba años plasmando los detalles eróticos de la danza con planos cerrados de cuerpos gloriosos. Cuando encontró el pasillo desvencijado de un antiguo palacio habanero supo que era el entorno perfecto para un cuerpo que es la expresión perfecta de la sensualidad. Además le permitía colocar un flash a través de una de las puertas para dar ese volumen que no podemos dejar de mirar, para separarlo del fondo y llenarlo de texturas.

El negativo original, como podéis ver en la hoja de contactos, es un 6×6 cm. A partir de esa copia, Isabel Muñoz, con ayuda de su eficiente equipo, crea un negativo de mayores proporciones para crear por contacto, un hermoso platino. Este proceso noble es uno de los más complicados que existen, pero los tonos rojizos y su amplio rango tonal compensan con creces el esfuerzo. Es realmente impresionante ver cómo sale la imagen tras los baños en grandes bandejas. Y aunque trabaja en color desde hace tiempo ella siempre dice:

El color no me deja soñar.

Hoy su trabajo tiene más valor, pues podría olvidarse de los procesos antiguos y recrearlo a través de algún que otro programa digital que permita alterar las curvas… pero ella sigue subiendo a su laboratorio para impresionar su obra en formatos grandiosos. Ella lo tiene muy claro:

Utilizo Photoshop como una ampliadora.

Isabel Muñoz es una de las grandes, pero no solo por su trabajo. Siempre tiene una palabra amable para los que la admiramos. Y todos podemos y debemos aprender de ella.

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  1. Buenas…
    Me imagino que te refieres a la forma de trabajar de Isabel con Photoshop. Se refiere al hecho de hacer las mismas cosas que se podían hacer en el laboratorio, ni más ni menos. Trabajar como una fotógrafa clásica con medios modernos.
    Muchas gracias