Las lesiones de los fotógrafos

Seguro que si llevas mucho tiempo la cámara tienes alguna de las típicas lesiones de los fotógrafos. No es uno de los trabajos más arriesgados (según sea tu especialidad), pero hay que tener mucho cuidado si no queremos tener problemas cuando seamos mayores. Aquí vamos a ver cuáles son las más comunes y cómo podemos solucionarlas.

Llevo haciendo fotos desde mi más tierna infancia y he tenido suerte, pues nunca he sufrido problemas realmente graves, aunque ya tengo mis achaques por estar horas y horas haciendo fotos o retocándolas. Un fotógrafo sano vale por dos, por lo que vamos a ponernos manos a la obra. Vamos a identificar las causas de las lesiones más comunes y cómo solucionar los problemas a largo plazo.

Peso

La gran pesadilla de los fotógrafos. Las cámaras réflex, sus respectivos objetivos y todos los accesorios son el pan nuestro de cada día en una jornada de trabajo. Los grandes equipos pueden superar los cinco kilos. Mi récord personal son 20 Kg a la espalda. Si empezáis a sumar dos cuerpos profesionales (entonces llevaba una clásica con sus carretes y una digital), con sus respectivos objetivos luminosos, el flash, y sobre todo el ordenador portátil con el cargador y los carretes podéis ver que no exagero.

El peso es una auténtica tortura para toda espalda que se precie. La mayoría de las veces provoca dolores crónicos y contracturas varias para toda la vida. Si estamos obligados a cargar tanto material, es fundamental llevarlo en un soporte adecuado, sea cuál sea el peso.

La mayoría de las veces provoca dolores crónicos y contracturas varias para toda la vida.

El medio de transporte ideal es la clásica mochila de fotógrafo y olvidarse por completo de las bolsas tipo bandolera. Pero no sólo hay que tenerla. Hay que usarla correctamente y tiene que cumplir una serie de requisitos para que sea una bolsa modélica. En caso extremos habrá que llevar todo en una mochila de ruedas. Y eso es muy incómodo:

  1. Los tirantes para los hombros deben ser anchos y acolchados.
  2. Debe tener una cinta de ajuste para el pecho y para la cintura, para favorecer la distribución del peso a lo largo de toda la columna y no cargarlo en los hombros.
  3. Debería tener un buen soporte lumbar aireado para evitar la condensación del sudor.
  4. Y lo más importante, tiene que permitir que el mayor peso se pueda colocar en la parte inferior, para que los riñones carguen más que la espalda.

Por supuesto es absurdo llevarla sujeta por una sola cinta. Y si nos da vergüenza llevar todos los cinturones ajustados, el del pecho y el de la cintura, nos arriesgamos a sufrir las consecuencias, como una contractura crónica. Las bolsas tipo bandolera son las culpables de la visita anual (con suerte) que tengo que hacer al fisioterapeuta y del poco tiempo que aguanto de pie y quieto.

Aunque tengamos una ligera cámara sin espejo, con sus correspondientes objetivos, deberíamos llevarla en la mochila. Y cuando la llevamos al cuello, tendríamos que llevarla cruzada sobre el pecho. El cuello se resiente con suma facilidad. Una buena solución es comprar una cinta de neopreno con un poco de elasticidad. Distribuye mejor el peso que una rígida de cuero.

O acudir a los más aparatosos arneses que se están poniendo de moda últimamente. Aunque la discreción con ellos se pierda. También podemos probar distintas correas con un diseño más moderno como bien nos cuenta Carlos Olivera en su excelente blog.

Posición

Los fotógrafos nos podemos pasar horas sentados delante del ordenador de cualquier manera y en cualquier silla; o haciendo fotos de producto agachándonos constantemente para colocar las cosas. Si no tenemos cuidado, las consecuencias para nuestra espalda pueden ser muy dolorosas y costosas.

Si tenemos que estar mucho tiempo de pie, flexionaremos siempre las piernas antes que la espalda y procuraremos trabajar con mesas en las que podamos regular la altura. Nada de hacer fotos con dos borriquetas y un tablero.

En la silla del ordenador algunos nos pasamos más tiempo que en la cama y no deberíamos escatimar en ella. Las mejores son las de tipo oficina ergonómicas que permiten todo tipo de posiciones y que tengan el respaldo separado del asiento para ajustarla correctamente. También permiten regular la altura, la inclinación, los reposabrazos… El único gran problema es que son caras.

En la silla del ordenador algunos nos pasamos más tiempo que en la cama y no deberíamos escatimar en ella.

Pero os puedo asegurar que valen lo que cuestan. Hasta que no he tenido una de estas maravillas no ha dejado de dolerme la zona donde la espalda pierde su casto nombre.

La espalda tiene que estar totalmente apoyada y estar a 90º con los muslos, que a su vez deben estar a 90º con las piernas. Y por supuesto los pies bien plantados en el suelo, nunca colgando. Y jamás cruzados.

El monitor estará a 40-60 cm de nuestros ojos, que deben estar a la altura del borde superior de la pantalla. Los hombros relajados por la posición del brazo y el antebrazo colocados con un ángulo de 90º. Muñeca, mano y antebrazo en línea recta, por lo que es fundamental tener reposabrazos.

Seguro que muchos estáis mirando ahora vuestra silla fija y empezáis a entender esos dolores que nos os dejan dormir. O por qué os cuesta tanto poneros en pie.

Desplazamientos

Los mayores problemas que podemos tener como fotógrafos son lesiones tipo torceduras o esguinces por no mirar por dónde vamos al estar pendientes de la situación en vez de nuestra seguridad. Conozco muchos fotógrafos que han terminado varios días postrados en la cama por un mal paso o por un tropezón tonto.

El mejor remedio es un buen calzado. Es un aspecto que solemos descuidar muy a menudo y nunca le damos la merecida importancia que tiene. Después de mucho probar, el zapato que mejor resultado me ha dado para trabajar son las zapatillas o botas de montaña impermeables y con suela tipo Vibram.

Lesiones de los fotógrafos

Con mi fisioterapeuta

Si llevamos peso y estamos caminando y buscando horas y horas, una suela gruesa aliviará mucho la presión y evitará que notemos la dureza del terreno, ya sea asfalto o piedra.

Una buena bota que nos sujete el tobillo evitará dolorosos esguinces. A lo mejor no tenemos el aspecto más elegante del mundo, pero no estamos posando, estamos trabajando. Y al final del día nuestro cuerpo lo agradecerá. Es un peligro ir con sandalias o zapatillas ligeras. Si además compramos unos zapatos impermeables nos podremos meter por lugares húmedos sin miedo a llevar los pies mojados todo el día.

Terminar con las lesiones de fotógrafo

Cuando salgo a trabajar o tengo un viaje fotográfico, siempre llevo mi mochila bien sujeta en ambos hombros, procuro colocar la cámara en la parte inferior o un teleobjetivo, en caso de que lo necesite.

Lo que sé que no voy a usar evito llevarlo. Hace tiempo que me olvidé del por si acaso. Ahora mi equipo no pesa más de dos kilos, tres si tengo que llevar el ordenador, el más ligero que he encontrado en el mercado. Y siempre voy con zapatos de montaña.

Y os puedo asegurar que no he vuelto a sufrir ninguna lesión. Toquemos madera.

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  1. De entrada, gracias por la mención/enlace. Y sobre el tema, me parece interesante y poco tratado en general, al menos de forma integral como haces aquí. Es una entrada doblemente valiosa porque más importante aún que hacer fotos es conservar la salud y bienestar que nos permitan hacerlas (bien lo sé yo que estoy bastante cascado físicamente). Me he sentido especialmente identificado con lo de la silla, porque precisamente estuve investigando el tema hace unas semanas y vi que hay algunas más regulables que la que uso (permiten mover el respaldo en inclinación y profundidad), y dado que es difícil dar con una hecha a medida para nosotros, la mejor apuesta seguramente sea una que nos permita adaptarla en todo lo posible.
    Nada más… Un saludo.

  2. Muy interesante. Me parece muy sabio el consejo de “olvidarse del por si acaso”. En ocasiones, el afán de abarcar nos puede hacer cargar más equipo del realmente necesario, lo cual no solo puede representar un problema de salud debido al peso, sino que se acaba convirtiendo en un estorbo, mermando la experiencia fotográfica.

  3. Buenas…
    Muchas gracias por tus palabras. Al principio de los tiempos yo iba muy cargado de material, pero en un taller de Navia me dí cuenta del absurdo en el que vivía. Es la mejor forma de evitar cansarse antes de tiempo.

  4. Buenas…
    Las realmente buenas son muy caras, pero a la larga tu cuerpo te lo agradece. En España se pueden buscar algunas más económicas que las que vienen de EEUU, cercanas a los 1000€.
    Un verdadero honor que te haya parecido interesante el artículo.