CompactFlash

El fin de la tarjeta CompactFlash

El otro día tuve la necesidad de comprar una nueva tarjeta CompactFlash para mi cámara réflex. Por diversos motivos que ahora no vienen al caso, no pude ir a una tienda especializada. Los centros comerciales que pisé tenían una buena sección de fotografía, pero no las veía por ninguna parte.

Después de dar vueltas y más vueltas por las estanterías de las tarjetas, encontré un modelo de CompactFlash, sólo una tarjeta. De 8 Gb, el modelo básico de SanDisk. Aunque me hubiera bastado para mi EOS, quería una más rápida para poder grabar vídeo sin problemas.

Busqué y rebusqué y al final me rendí. No había más. Me armé de paciencia y busqué un dependiente en un día atestado de clientes. Lo encontré. Y afortunadamente sabía lo que vendía y lo que pasaba.

Como en los otros dos centros que estuve donde tuve la misma suerte. Y ayer fui ex-profeso a una tienda especializada, donde tenían más variedad, pero me dieron también muy malas noticias para los que tenemos una cámara con este tipo de tarjetas.

La tarjeta CompactFlash

La CompactFlash (CF), creada por Toshiba en 1994, fue la natural sustituta de la antigua MicroDrive, un antiguo disco duro en miniatura que prácticamente ha desaparecido del mercado por su extrema delicadeza, al tener en su interior partes móviles.

CompactFlash

Hay dos modelos de CF: Tipo I y de Tipo II. La diferencia es fundamentalmente su grosor, de 3,3 mm la primera y de 5 mm la segunda. De tal forma que las ranuras para Tipo II son compatibles con los dos tipos.

Su gran problema, y eso es algo que no puedo negar, frente a los demás modelos que parecen estar triunfando, son los pines del slot de la cámara o de los lectores de tarjetas.

Como vayamos con prisas y metamos mal la tarjeta, se pueden doblar o romper, lo que supone la defunción de la máquina; a no ser que seáis unos manitas.

Pero salvando este pequeño problema de conexión (yo nunca lo he sufrido) la CF es la mejor tarjeta que podemos encontrar en el mercado por sus resistencia y durabilidad.

Nunca olvidaré cómo le pasó un tractor por encima a una y seguía funcionando como si nada. O cuando por equivocación la metí en la lavadora y lo único que pasó es que estaba más limpia.

Las primeras compactas digitales del mercado, como la Canon S70 o las Ixus que maravillaron por su diseño, llevaban esta tarjeta. Con el paso del tiempo, y el deseo de miniaturización, empezaron a vender cámaras compatibles con la ahora famosa SD (Secure Digital) que inventaron Panasonic y Toshiba en 1999. Pero seguía siendo predominante en todas las réflex.

La tarjeta CF en la actualidad

Hoy en día es muy raro encontrar una cámara con una tarjeta CF de gama media. En los escaparates sólo vemos máquinas con las pequeñas tarjetas SD, o con sus minúsculas hermanas pequeñas, como la MicroSD que arrasa en los teléfonos móviles y demás dispositivos.

Creo, sin temor a equivocarme, que las únicas máquinas que podemos comprar hoy en una tienda con la CF son la Nikon D5 y D810, la serie EOS 1 y EOS 5 de Canon. Como dato curioso, todas llevan una segunda entrada para la SD. Está condenada.

Nikon Canon

Y esto explica que en las grandes superficies ya no sea posible encontrar una CF. Casi no hay demanda. Los pocos que quedamos con una cámara antigua (duele decirlo pero ya lo son) tenemos que ir a las tiendas especializadas para poder encontrar distintos modelos.

Por ejemplo, en unos grandes almacenes que empiezan por F y terminan por nac, les quedaban en el almacén central tres Sandisk Extreme de 8 Gb la semana pasada. Y una la compré yo. El último pedido lo hicieron en febrero. Por lo tanto, no la volverán a vender.

La tarjeta CF pasará a mejor vida junto con la MicroDrive, la SmartMedia, las primeras Memory Stick y las xD. Descansen en paz. Larga vida a la SD y sus variantes hasta que las desbanque la nube.

8 pensamientos sobre “El fin de la tarjeta CompactFlash”

  1. Y en cuanto a velocidades de lectura, escritura y errores etc… ¿cuál es mejor? ¿sd, cf, otras…?

  2. Buenas…
    Lo más importante es la velocidad de transferencia, sobre todo si somos de gatillo fácil o queremos hacer vídeo. Las tarjetas SD de clase 10 o UHS II son las indicadas para estos menesteres o para cámaras con sensores con muchos Mp, sobre todo las últimas.
    Si tenemos una CF entonces tenemos que fijarnos en el protocolo UDMA7, que permite velocidades de transferencia de hasta 166MB/sg.
    Personalmente me fío más de mis CF por su dureza.
    Eso sí, todas pueden llegar a fallar y estropearse.
    Gracias por pasarte

  3. Buenas…
    Tienes toda la razón, pero creo que salvo para equipos profesionales de alta gama no se van a popularizar, como pasa con las XQD de la Nikon D5…
    Muchas gracias por pasarte. Me encanta tu trabajo

  4. Felicidades una vez más por este rinconcito tan ameno. La 7D Mark II viene con las dos ranuras también. Yo también me quedo con las CF… pero tienes razón, el futuro próximo son las miniSD.

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