Titulo de las fotografías

El maldito título de las fotografías

Creo que no hay nada más difícil que encontrar un título adecuado, el maldito título de las fotografías… Después de todo el trabajo, cuando quieres presentarlas en público, puedes estropear todo por una mala elección.

En la historia de la fotografía tenemos mil ejemplos de cómo hacerlo (y cómo no). Es un aspecto que se descuida mucho, no se le presta la suficiente atención. O en el peor de los casos termina siendo lo más llamativo del conjunto, cuando el continente sobrepasa al contenido.

Sin título, el mejor título de las fotografías

Aunque se puede hablar largo y tendido sobre la relación de la fotografía con la literatura, soy un firme defensor de la teoría de que una buena imagen no precisa palabras. Siempre que el disparo merezca la pena no necesitará explicación alguna.

El mejor libro de fotografía es aquel que no tiene palabras. Aquel en el que las fotografías expresan con su propia gramática todo lo que quiere decir su autor. Con un pequeño prólogo basta. Incluso si no existieran esas palabras el buen espectador entendería su propuesta.

Titulo de las fotografías
S/T

Es el minimalismo en su máxima expresión. Entender que a la imagen le sobran las palabras y sobre todo sirve para dar pie a la libre interpretación. No hay necesidad de dar siempre la mano a quien mira, como puede suceder en algunas de las películas donde el director sujeta y dirige al espectador en todo momento para indicarle cuando debe llorar, reír o emocionarse.

Título descriptivo

En algunos casos es el título más evidente. Y puede que innecesario. Pero es útil para evitar suposiciones o evitar que alguien vea más cosas de las que realmente quiere el autor contar.

Para mi es como ir con la verdad por delante. En la fotografía de ejemplo digo que es un melocotón. Que sea de Calanda y que estuviera muy bueno es algo que al espectador no le importa. Debe centrarse en la fotografía. Si le gusta o no. El título viene después.

Título de las fotografías
Melocotón

En el mundo del arte hay muchos ejemplos de títulos descriptivos que nos traen a la memoria cómo es el cuadro. Como ejemplo se me ocurre ahora mismo Las hilanderas de Velázquez. Seguro que todos recordamos más o menos el cuadro del pintor sevillano. Identifica qué sucede en el cuadro, al menos la primera impresión que produce.

Pero el nombre original es La fábula de Aracne. Con semejante nombre es difícil recordar el cuadro, salvo que sepas que es la historia que narra el tapiz que se contempla al fondo.

Título poético

Aquí no me queda más remedio que mostrar mi rechazo. La fotografía no es poesía, no es metafórica. Y no necesita el apoyo de textos semejantes. Existe el riesgo de que termine siendo más llamativo que la propia imagen.

O que termine por ser ridículo o pretencioso según para quien lo lea. Si volvemos la vista al Pictorialismo, descubriremos que eran los reyes de los títulos pomposos: Bendita tú eres entre todas las mujeres, Cuna de piel, Los últimos instantes… y que hoy muchos autores siguen la senda marcada por aquellos que no entendieron la fuerza de la fotografía.

Título de las fotografías
Deseando ser carne

El problema es cuando nos acercamos peligrosamente a la creación poética, confundiendo la palabra con la imagen. Haciendo que compitan entre ellas para demostrar cuan ingenioso puedes llegar a ser. Es difícil ser fotógrafo, casi imposible ser poeta. Las dos cosas casi no tiene sentido.

Conclusión

Como siempre que cada uno haga lo que más le guste. Pero no se puede olvidar que la fotografía tiene un lenguaje propio, una gramática muy rica. Y si está bien hecha no necesita apoyos.

Personalmente nunca busco un título más allá de lo puramente descriptivo. No quiero complicarme la vida en este sentido. Si la foto es buena (lo que no ocurre con la que ilustra el artículo) hablará por si misma. Eso es lo difícil.

Una fotografía vale más que mil palabras, según dicen. Puede ser cierto. Sin embargo, lo mejor que se puede decir de ella es que por sí sola puede significar muchas cosas. Depende de la habilidad de la fotografía y de lo que quiera sentir el espectador.

5 pensamientos sobre “El maldito título de las fotografías”

  1. Estoy de acuerdo contigo. Llevo ya unos años asistiendo al concurso fotográfico de mi población (de ámbito estatal), con 300 fotos de promedio, y los jueces desconocen el título de
    las mismas, y nunca hasta ahora se ha dado el caso que pregunten por alguno en particular.

  2. Hola Fernando. una vez alguien me dijo «Toda fotografía tiene que tener un título». Maldigo ese día,
    es un problema muy gordo para mi buscar un título…. y la familia es la primera que sale corriendo
    cuando les pides ayuda. Un salud

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.