Vivian Maier

Vivian Maier o el desasosiego de los fotógrafos

Hoy por fin han inaugurado en PhotoEspaña 2016 la retrospectiva de Vivian Maier, la fotógrafa niñera, la Mary Poppins de la imagen o como quieran llamarla. No deja de ser uno de los mayores misterios del siglo XX, y hoy por fin hemos podido ver parte de su trabajo en la Fundación Canal del Canal de Isabel II.

Vivian Maier no era conocida hasta hace muy poco. De hecho murió en la indigencia y poco se sabría de ella si no fuera por una serie de felices coincidencias que la han convertido prácticamente en un mito, sin haber visto todavía gran parte de su obra.

Vivian Maier
Self-Portrait, Undated
© Vivian Maier/Maloof Collection, Courtesy Howard Greenberg Gallery, New
York

La increíble historia del descubrimiento

La historia es de sobra conocida. John Maloof compró en una subasta un almacén embargado con unas cuántas fotografías, con la idea de utilizarlas en un proyecto. Al final no le sirvieron, peor las fue publicando poco a poco en un blog, como algo curioso, antropológico. Pero era demasiado bueno el material y enseguida llamó la atención de los críticos. Uno de los más famosos, Allan Sekula, le advirtió del tesoro que tenía entre las manos. Y el bueno de Maloof empezó a soñar.

Vivian Maier
San Francisco, CA, 1955
© Vivian Maier/Maloof Collection, Courtesy Howard Greenberg Gallery, New York

Logró comprar todo aquel guardamuebles y se encontró con más de 2000 rollos de película sin revelar, 5000 fotografías y más de 120000 negativos. Y nadie conocía este material. El resto ya es historia. Incluso el propio Maloof hizo un documental que llegó a estar nominado a los premios Oscar.

Poco a poco va saliendo a la luz el trabajo de una de las miradas más interesantes del siglo XX, a la altura de Diane Arbus, Robert Frank, Garry Winogrand o William Klein. Es una historia demasiado buena para ser cierta, pero todo el mundo que vaya a ver la exposición de PhotoEspaña 2016 en la Fundación Canal podrá comprobar que las historias fantásticas a veces son verdad.

El desasosiego de los fotógrafos

Y es que la historia de Vivian Maier es la prueba de algo muy doloroso para los que llevamos la cámara cargada al cuello. El fotógrafo nace, no se hace.

Vivian Maier
New York Public Library, New York, c. 1952
© Vivian Maier/Maloof Collection, Courtesy Howard
Greenberg Gallery, New York

Por mucho que trabajemos, muchos de nosotros jamás alcanzaremos las altas cotas de los elegidos con el don de la mirada pura. Ellos tienen el secreto de la gramática visual, de la sintaxis de la imagen. El resto sólo seguiremos unas normas que nos ayudarán a hacer fotos bonitas, pero nunca buena fotografía.

Ella, con una biografía llena de secretos, una vida llena de aprietos, tuvo la suerte de tener en sus manos una cámara que le permitía olvidarse de todo y elegir aquello que quería retener en el tiempo. Y de una forma única.

Vivian Maier
Chicago, November 1977
© Vivian Maier/Maloof Collection, Courtesy Howard Greenberg Gallery, New York

No consigo explicar todavía cómo alguien sin formación y sin casi medios económicos-tan sólo se le relaciona con una amiga fotógrafa de la madre que pudo ser su inspiradora- terminó trabajando con tanta destreza con cámaras que no son fáciles de manejar ni de pagar, como la Rolleiflex o la Leica cuando se pasó al 35 mm. Y cómo pudo mirar así. Si el blanco y negro impresiona, no os podéis imaginar lo que consigue con el color. Es imposible verlo así si no has visto antes el trabajo de los grandes maestros.

Y parece impecable desde el punto de vista técnico. Sólo he visto algunos de sus contactos, pero no hay fallo alguno. Y en sus famosos autorretratos podemos observar que hasta sabe colocar el trípode con suma perfección, algo que no es frecuente. Es una elegida o esa amiga de su madre descubrió un diamante en bruto.

La retrospectiva en la Fundación Canal

Hoy había mucha expectación en la exposición en la Fundación Canal, con presencia política, como el consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid, la directora de la Oficina de Cultura y Turismo o el director general de Promoción Cultural.

En su sede de Mateo Inurria, al lado de la plaza Castilla, todos los fotógrafos de bien tendremos la oportunidad de ver cómo mira una de las grandes desconocidas que terminará por figurar en las enciclopedias de la fotografía. Ella, que murió pobre y olvidada.

La muestra se divide en seis secciones: Infancia, Retratos, Formalismos, Escenas de calle, Autorretratos y Fotografías a color. No hay orden cronológico, sino temático. Una forma muy accesible de entender el juego visual de Vivian Maier.

No es una exposición sólo para entendidos concienzudos, sino que está pensada para el gran público, para que todos disfruten de la obra de una autora única que puede convertirse en la puerta de la entrada para formar a nuevos aficionados. Y esto es algo que hace que recomiende una visita obligatoria a esta exposición, donde las imágenes hablan por sí solas, sin necesidad de discursos pomposos y diálogos enrevesados. Es pura fotografía.

No dejéis de acercaros desde mañana, día 9 de junio hasta el 16 de agosto de 2016, a la calle Mateo Inurria, 2 todos los días de 11:00 a 20:00 salvo los miércoles que sólo abren hasta las 15:00. Y como siempre en la Fundación hay multitud de actividades, como talleres fotográficos para niños y jóvenes o un concurso fotográfico.

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