Lewis Baltz

Lewis Baltz y la caída del mundo

Hoy se ha inaugurado en Madrid, en la Fundación Mapfre, en la sala Bárbara de Braganza, lugar de peregrinación para todo fotógrafo que se precie, la retrospectiva de Lewis Baltz, uno de los miembros más importantes de aquella exposición mítica, New Topographics.

Tengo una mala relación con la obra de aquellos fotógrafos de los años 60 y 70 de la costa este de los Estados Unidos. Como muy bien explican en el folleto de la retrospectiva:

Cuestionaron la idea del paisaje como una imagen bella y existencial, casi sacrosanta, y lo mostraron como un hecho real, resultado de la  casi siempre desafortunada intervención del hombre.

Dentro de este grupo estaban Robert Adams, Stephen Shore, el matrimonio Becher,Joe Deal, Frank Gohlke, Nicholas Nixon y John Schott. Ellos son los responsables de los cambios en el mundo de la fotografía y del espeluznante término del conceptualismo en la fotografía.

Y lo que es más llamativo y quizás interesante, el supuesto anonimato que sugieren sus obras frías y calculadas, sin prácticamente mostrar emoción alguna. Quizás es el motivo por el que no termino de conectar con esta corriente que los Becher terminaron de extender por el mundo y llevaron hasta límites insospechados en el mundo del mercado del arte, donde sus alumnos ya tienen vendidas las obras incluso antes de hacerlas.

Lewis Baltz y la caída del mundo

El título lo he puesto yo. Y precisamente esta sensación que me ha dado ha sido lo que ha provocado un poco de empatía por este fotógrafo de fuerte carácter conceptualista… El concepto, madre mía…

Este fotógrafo americano de la bella California llegó al mundo en 1945. Empezó a fotografiar con apenas 12 años. Era admirador de Robert Frank y Edward Weston. No entiendo qué pudo pasarle por la cabeza para terminar formando parte de aquella exposición que cambió los cimientos de la fotografía.

Lewis Baltz
Lewis Baltz
Tract House no. 4, de la serie The Tract Houses, 1969-1971
Copia en gelatina de plata
14,2 x 22,4 cm cada una
Colección particular, París
© The Lewis Baltz Trust

Según el comisario de la retrospectiva de la Fundación Mapfre, Urs Stahel, uno de sus más fieles amigos según ha confesado, destaca que lo que diferenciaba a Lewis de sus compañeros de exposición era su depurada técnica, fruto de su paso por la escuela San Francisco Art Institute y por la Claremont GRaduate School de California. Creía que era algo que caracterizaba a todos los componentes del grupo. Cosas nuevas se aprenden todos los días.

En la sala Bárbara de Braganza, tenemos la inmensa suerte de contemplar, tal como nos tienen aostumbrados en la Fundación, los originales del autor. Sus trabajos más importantes expuestos tal como él mismo los concibió en 1993 junto con el actual comisario.

Desde el principio de su trabajo quiso representar la caída del mundo a la  que me refería en el título. El concepto sobre el que gira su trabajo es la mano del hombre que provoca que el paisaje se ha convertido en un espacio destrozado. Un paisaje, según sus propias palabras

paisaje como propiedad inmobiliaria.

La evolución de Lewis Baltz

Trabaja siempre con series de fotografías, que dispone en forma de cuadrícula, en pequeño formato, y en un blanco y negro perfecto, marca de la casa y de sus compañeros salvo Stephen Shore.

Lewis Baltz
Lewis Baltz
South East Corner, Semicoa, 333 Mc Cormick, Costa Mesa, de la serie The new Industrial Parks near Irvine, California, 1974
Copia en gelatina de plata
20,3 x 25,4 cm cada una
George Eastman Museum, Rochester, Nueva York. Donación del fotógrafo
© The Lewis Baltz Trust

Sin embargo, lo más llamativo de la exposición, en la que podemos ver sus famosas series The Prototype Works (1967-1976), The Tract Houses (1969-1971), Maryland (1976), Nevada (1977), Candlestick Point (1987-1989)… hasta llegar al año 1989 donde su mundo cambia.

De repente, cambia los formatos de exposición, experimenta con imágenes tomadas de los periódicos y los vídeos. Y sobre todo abandona el blanco y negro para postrarse ante el color.

Lewis Baltz
Lewis Baltz
Piazza Sigmund Freud, 1989
3 copias en cibacromo
124 x 188 cm cada una
Commerzbank AG, Frankfurt
© The Lewis Baltz Trust

La clave de este cambio es la caída del muro, el fin del comunismo y la entrada del neoliberalismo del que estamos recogiendo ahora mismo el resultado de aquella siembra salvaje, según el propio comisario.

Reconoció entonces que el mundo cambiaba de rumbo y sintió que no tenía más remedio que evolucionar en su forma de decir las cosas. Es un cambio radical que a más de uno se le puede atragantar al bajar a la segunda sala. Parece otro fotógrafo. No queda más remedio que aplaudirle por su atrevimiento.

Lewis Blatz
Lewis Baltz
Ronde de Nuit, 1992-1995
12 copias en cibacromo
Instalación de 200 x 1.197 cm
Colección particular
© The Lewis Baltz Trust

El mensaje sigue siendo el mismo, pero con otro lenguaje. Es como hizo Chillida cuando descubrió que era incapaz de avanzar en sus ideas por lo fácil que le resultaba hacer lo mismo de siempre. El genial vasco optó por atarse su mano buena para empezar a pintar con la otra. El fotógrafo americano cambió su lenguaje por completo.

Como conclusión

No creo que sea una exposición para todo el mundo. A la mayoría os dejará fríos. Incluso indiferentes. Es muy difícil entrar en su mundo. Pero si conseguimos romper su entramado intelectual, puede que comprendamos a un grupo de fotógrafos que rompieron la historia de la fotografía hartos de la belleza tradicional, ajena al siglo XX.

La exposición está en la sala Bárbara de Braganza, en el número 13 de la calle del mismo nombre. Podemos verla hasta el 4 de junio de 10 a 20 horas de martes a sábado, de 14 a 20 los lunes y de 11 a 19 los domingos. Entrada gratuita solo los lunes, algo desde luego que se agradece. El resto de los días 3€.

2 pensamientos sobre “Lewis Baltz y la caída del mundo”

  1. Buenas…
    Tienes toda la razón. La entrada es solo gratuita los lunes de 14:00 a 20:00.
    Ahora lo pongo bien.
    Muchas gracias por el aviso y perdón por el despiste.

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