Enrique Meneses por fin tiene su exposición

Hoy se ha presentado en Madrid la retrospectiva del gran fotoperiodista Enrique Meneses, uno de los grandes desconocidos del panorama español. Él fue el único que llegó a Sierra Maestra en los años 50 para fotografiar a un desconocido Fidel Castro. Estuvo en el gran discurso de Martin Luther King y acompañó el féretro de Kennedy. Además conoció y vivió los grandes acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX.

Parece que en España nos cuenta reconocer a los grandes. O a lo mejor las personas realmente importantes no quieren aparecer ni aparentar en los libros de historia. Enrique Meneses, después de su última misión en Sarajevo, estando ya enfermo, se dedicó a comunicar todo su pensamiento y sabiduría a todos los jóvenes que quisieran escucharle a través de conferencias, blogs y demás tecnologías de un hombre que jamás tuvo miedo y que luchó por encima de todas las cosas para dar la noticia.

Su gran exposición

Hoy, en la sala Canal de Isabel II, la más incómoda de Madrid para acceder pero una de las más bonitas del mundo, se ha hecho por fin justicia de la mano de la Comunidad de Madrid, PhotoEspaña (donde está enmarcada) y de la Fundación Enrique Meneses. Por fin podemos disfrutar de su exposición soñada, en su ciudad. Y no podemos olvidar el encomiable trabajo del comisario, Chema Conesa, que ha fijado y dado esplendor a un archivo enorme y desconocido; y a la excelente labor del laboratorio de Juan Manuel Castro Prieto.

Por primera vez podemos ver 90 fotografías en blanco y negro, objetos personales de su última misión y dos vídeos que hizo para la serie Los reporteros de TVE; además de un excelente homenaje audiovisual a la entrada en el que podemos ver muchas más fotografías. Y no podemos olvidar el excelente catálogo, editado por La Fábrica, que es el germen de esta retrospectiva.

Biografía

Nació en la madrileña calle Príncipe de Vergara en 1929 dentro de una familia de periodistas. Recibió una educación en la que lo importante era la libertad y saberse organizar la vida uno mismo, ser responsable, al fin y al cabo. Pronto se interesó por el periodismo, aunque su padre intentó llevarlo por el camino del Derecho. Al final hizo lo que quiso y se dedicó a recorrer el mundo, la mejor universidad, como periodista freelance. Por ejemplo, su primer trabajo lo consiguió al vuelo, cuando se metió en una conversación en el mítico hotel Palace de Madrid, en la que una amiga suya rechazaba un trabajo en el Selecciones del Reader´s Digest, una de las revistas con más tirada en aquellos años, casi 26 millones de ejemplares.

Así inició una carrera, en 1952, que le llevó a recorrer el mundo con una hermosa Rolleiflex y una pluma para escribir:

Yo no tengo tengo sangre en las venas, tengo tinta mezclada con un poco de whisky.

Completaba la información periodística con la fotografía, como dice en esta entrevista:

Sin imagen no hay nada. Yo no he utilizado jamás ni flash ni trípode porque no quiero falsear las cosas, destruyes la realidad. La realidad es bastante más oscura, no se ve casi nada en algunos sitios y  si sueltas un buen golpe de luz la gente cree que estás en el baile de la ópera de Berlín. Otra cosa que no hago jamás es pedirle a una persona que pose. Lo odio, no soy retratista de estudio, soy un cazador en ese sentido. Voy a cazar el instante y no voy a cambiarlo por comodidad.

Su gran reportaje

Su figura es indisoluble del mítico reportaje de Sierra Maestra. Con argucias propias de los libros de aventuras, consiguió ser el primer reportero extranjero que convivió con la guerrilla que derrocó a Batista. Sus cámaras llegaron en cajas de whisky, los carretes por otro lado y durante cuatro meses, cruzando carreteras olvidadas por los conquistadores, llegó hasta el campamento de Fidel Castro y el Che. Todo el trabajo que hizo entonces se publicó en París Match, la mejor revista europea de aquel entonces, junto con la americana Life, con la que también colaboró.

Pero además de ese reportaje realizado en medio de la selva, donde compartió plásticos para dormir y habanos con el mismo Fidel o el Che, recorrió África entera, estuvo en la marcha de Washington de Martin Luther King… Supo estar en el sitio exacto a la hora oportuna, algo que para muchos mortales no es sencillo. Y todo porque arriesgaba y estaba seguro que la vida deparaba muchas cosas y que el destino se va escribiendo, es la filosofía de un hombre vitalista, al que muchos han admirado. Por ejemplo, Gervasio Sánchez, el gran fotoperiodista de nuestro tiempo, siempre ha reivindicado su figura como ejemplo a seguir.

Los consejos de Enrique Meneses

Una de las lecciones más importantes que podemos recibir de Enrique Meneses son los diez consejos que ofreció en la Universidad del País Vasco en 2011 y que resumo aquí:

  1. Movilidad por encima de todo.
  2. El periodismo, y por extensión el fotoperiodismo,es igual a Ir+Ver+Oír+Volver+Contar.
  3. Ser freelance.
  4. Tener imaginación.
  5. Sobreponerse a los fracasos.
  6. Ser independiente.
  7. Por lo tanto ser capaz de resolver solos nuestros problemas.
  8. Si quieres triunfar como fotógrafo, tienes que ser capaz de escribir tus propias historias.
  9. Tener ideas.
  10. Ser optimista.

Todas estos consejos los daba un hombre de ochenta años que, por un problema pulmonar, tenía que ir todo el día con botellas de oxígeno. Este hombre de ochenta años, que compartió experiencias con algunos de los fotógrafos más importante de los 50 y de los 60, fue un defensor a ultranza de las libertades y de los derechos humanos, y hasta que cayó gravemente enfermo, escribió todos los días en su blog y participó activamente con el movimiento 15M.

Enrique Meneses es un referente para todos los fotógrafos que quieren ir a las guerras, que quieran enseñar con su cámara las injusticias del mundo. Que quieran, en definitiva, vivir en un mundo mejor.

La exposición Enrique Meneses. La vida de un reportero la podemos ver en Madrid, en la sala Canal de Isabel II (c/ Santa Engracia, 125) hasta el 26 de julio de 2015.

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