La la land y su fotografía

La la land y su fotografía

Como me pasa desde hace siete años, no he visto casi ninguna de las películas nominadas al Oscar o al Goya a la mejor fotografía… Pero ayer pude escaparme a ver La la land y su fotografía, aquí traducida como La ciudad de las estrellas.

14 nominaciones a los Oscar, las mismas que tuvieron Titanic o Eva al desnudo… Una revisión de los grandes musicales clásicos de los años cincuenta… Dos actores, Ryan Gosling y Emma Stone, en estado de gracias después de meses ensayando… Un director guionista que vuelve a la palestra después de su gran Whiplash

Y una dirección de fotografía, de la que poca gente habla, que ayuda a meternos en el mundo del musical que tanto éxito está teniendo en las pantallas de medio mundo. Linus Sandgren ha ganado más de 20 premios gracias a su trabajo en esta película. Y le queda el Oscar.

Los nominados al Oscar a la mejor Fotografía

Este año poco puedo decir sobre los nominados al Oscar a la mejor Fotografía, donde extraña no ver a Deakins o a Lubezki.

Linus Sandgren, por La La Land. el director le eligió después de ver los movimientos de cámara que hacía en La gran estafa americana (2013).

Bradford Young, por La llegada. Según cuentan en la red es famoso por ser capaz de rodar una escena con la única luz de una lámpara de un fabricante sueco.

Rodrigo Prieto, por Silencio. Es el fotógrafo mexicano de las películas de Iñarritu, entre las que destaca Babel. Le da la única nominación a la última de Scorsese.

James Laxton, por Moonlight. Suena mucho en las quinielas su trabajo sobre la historia de un chico marginal en los años 80 y 90.

Greig Fraser, por Lion. El director de la nueva secuela de La guerra de las galaxias parece olvidarse de los grandes escenarios y mostrar sin excesos paisajistas la odisea del protagonista.

La la land y la fotografía

Aunque lo vendan por todos lados no es un musical, como bien analizó una de mis compañeras cinematográficas. Es como una película de los Hermanos Marx, auténticas maravillas ralentizadas por los momentos musicales para lucimiento de Harpo .

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Es la historia de amor de dos personas, un pianista y una actriz, que buscan triunfar en la vida. Pero todo tiene el ambiente de los grandes musicales de Hollywood. Solo que ahora los besos no los interrumpe un niño, sino el sonido de un móvil.

La fotografía no dejó de sorprenderme en todo momento. Al principio la marca Cinemascope nos recuerda la fuente de inspiración.

Y si nos enteramos que ha sido rodada en Super 35mm anamórfico 2.55: 1, empezamos a entender por qué la película es como es: los colores tan característicos, la deformación de las esquinas en barrilete, el viñeteado… provocado por las lentes adaptadas para el rodaje de esta película. Pidieron un 40 mm con el que se pudiera enfocar más cerca de lo normal.

Las ópticas anamórficas se introdujeron en 1953, y como muy bien explican en este blog:

El formato anamórfico hizo su aparición en el mundo del cine a comienzos de los años 50, cuando la compañía norteamericana 20th Century Fox introdujo el CinemaScope con la película “La Túnica Sagrada” (The Robe, 1953). Sin ánimo de adentrarnos en la historia de los formatos de cine, por no ser objeto del presente artículo, sí debemos tener en cuenta que, por aquélla época, todas las películas en 35mm, en color o en blanco y negro, ocupaban con imagen todo el espacio disponible en el negativo –excepto el reservado a la pista de sonido- y se proyectaban de la misma forma, ofreciendo imágenes con una relación de aspecto de 1.37:1, muy cercana al 1.33:1 de los televisores convencionales 4/3 previos a la estandarización del formato 16/9.

Siguiendo los diseños de un inventor francés llamado Henri Chrétien, Bausch and Lomb construyó para la Fox un juego de lentes que, durante el rodaje, comprimían la imagen verticalmente en el negativo con una tasa de compresión de 2 a 1 exclusivamente en este eje, de modo que la imagen mantenía la misma altura pero, al proyectarse en el cine a través de una lente opuesta, que la descomprimía, se obtenía una imagen de prácticamente el doble de ancho que en el formato 35mm convencional (2.55:1 primero, reducido posteriormente a 2.35:1), dando inicio a toda una época de experimentación y diversos formatos panorámicos. Pero sin duda, el más extendido y exitoso, además de ser prácticamente el único que se ha seguido utilizando hasta nuestros días, es el formato anamórfico, a través de marcas como Panavision, Technovision, Hawk, JDC, Lomo o Kowa.

La estética de La la land

No podemos olvidar que está rodada con película, para mantener la esencia de las películas en las que se inspira. Un americano en París (1951), Cantando bajo la lluvia (1952)… Y no podemos olvidar que siguen a rajatabla las indicaciones de Fred Astaire cuando le grababan bailando: siempre de cuerpo entero.

La la land y su fotografía

La diferencia, nada sutil, es que ni Ryan Gosling es Fred, ni Emma Stone es Ginger. Son actores maravillosos, y se mueven bien, pero jamás nos harán olvidar a los grandes: Ginger&Fred, Gene Kelly, Cyd Charisse, Ray Bolger…

La cámara se mueve con la grúa telescópica en una especie de dolly, en esos planos secuencia casi imposibles (el primero en realidad son tres planos).

También se abusa del steadicam (algo que no tiene nada que ver con las películas de aquella época pues no se inventó hasta finales de los 70).

La la land y su fotografía

Además no se busca la nitidez extrema de aquellas películas, una solución que buscaron para contrarrestar el empuje de la televisión en aquella época. Según parece rodaron siempre a T2,8.

La luz

En esta película la cámara es un personaje más que sigue a ambos personajes. Viven en un mundo real, con una luz natural. En muchos casos potencian el realismo (las luces no siempre son perfectas para los actores).

La la land y su fotografía

Pero cuando se ponen a cantar, o se introducen en el mundo irreal de los sueños, la luz se hace más teatral. Un foco alumbra perfectamente a los actores, oscurece el fondo y nos ayuda a creernos que la vida puede ser maravillosa.

Es una mezcla perfecta que nos ayuda a introducirnos en una historia que ha conquistado a todo el mundo. Y no solo por la banda sonora, la mirada de Ryan Gosling o la sonrisa de Emma Stone. La fotografía, una vez más, acompaña a las grandes películas.

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