Réflex o sin espejo

¿Réflex o sin espejo? (I)

Llevo muchos años haciendo fotos. Cuando era adolescente, mi sueño era tener una cámara profesional. E irremediablemente pensaba en una réflex. Hoy tengo varias y nunca me han fallado. Pero las sin espejo han alcanzado su mayoría de edad, y son una apuesta seria para el profesional. Por eso empiezo esta serie de artículos donde planteo la pregunta réflex o sin espejo.

Para esta larga comparativa alternaré entre mis Canon EOS 5D Mark II y la Fuji XT-1. Cada una irá con los objetivos que tengo para ellas. No serán los mejores pero me permiten trabajar.

Siento pasión por los objetivos fijos, sobre todo para mi trabajo personal. Primero por la calidad que ofrecen aunque sean de gama media y segundo por su discreción.

Bien, pues me pongo manos a la obra para averiguar, desde mi punto de vista, cuál es el tipo de cámara más interesante para un fotógrafo viajero al que le guste la calidad. Un fotógrafo que lo mismo madruga para conseguir esa luz, o trasnocha para retratar la noche. Que viaja con la familia o se pierde por el monte durante todo el día. Que dispone de toda la luz posible o se mete en iglesias y museos que no aparecen en las guías.

Será el enfrentamiento entre una vieja gloria con un reputado sensor de formato 24×36 mm y una de las mejores cámaras sin espejo del mercado con un sensor que rompe todas las barreras, pero de formato APS-C.

El día a día con una réflex

Desde que tengo uso de razón fotográfica siempre he querido tener una réflex, y cuando apareció el mundo digital, siguieron siendo las reinas.

Tengo cuatro cuerpos réflex digitales, pero la mejor sin duda es mi antigua Canon EOS 5D Mark II y su excelente sensor. Al principio la usé con su empuñadura vertical y siempre con el 24-70 mm. Dicho en plata, es un armatoste así equipada, pero consigues una versatilidad y una calidad fuera de toda duda.

Réflex o sin espejo

Gracias a los sabios consejos de José Manuel Navia, cambié mi forma de trabajar, y volví a los objetivos fijos y ligeros que tantas alegrías me están dando.

Trabajar con esta cámara a pelo y un 35 mm hace que no seas tan llamativo para la gente que te rodea. Y deja de ser una cámara pesada, aunque no se convierte en una de bolsillo.

El tamaño de su sensor me obligó a cambiar mi forma de enfocar y me devolvió a los orígenes, donde la profundidad de campo y el punto de enfoque eran fundamentales.

De nuevo es importante elegir bien dónde quieres nitidez, y que no es lo mismo disparar con un diafragma abierto que con uno cerrado. Con las compactas y las réflex digitales de gama media daba igual qué hiciera, siempre tenía una profundidad de campo brutal.

Esta cámara, con dicho objetivo, siempre puedo llevarla al hombro sin tener que pedir cita previa al fisioterapeuta. Y es un auténtico placer mirar a través de su visor óptico siempre disponible aunque tenga la cámara apagada. El visor no ofrece ninguna información aparte del diafragma y la velocidad de obturación, pero los perros viejos de la fotografía no necesitamos más.

Después de disparar comprobamos el histograma en la pantalla LCD y listo. Y cuando monto la cámara en un trípode siempre uso el Live View, por lo que tengo todo lo que necesito al momento.

He estado tanto tiempo con ella, que somos uña y carne. Sé siempre dónde tocar a ciegas, puedo buscar en el menú cualquier cosa al instante y su tamaño es perfecto para las dimensiones de mis manos. Puedes estar 14 horas trabajando al día que ni la notas. Y es dura como ninguna. Un día monté a caballo, y fruto de mi maestría como jinete, estuvo a punto de caerme durante una galopada inesperada. La cámara botó y botó, y lo único que se resintió fueron mis costillas por los golpes que me dio la cámara.

Trabajar con una sin espejo

La Fuji XT-1 me gusta mucho. Representa la mayoría de edad de este tipo de cámaras. Es una firme candidata a entrar dentro de la bolsa de un profesional que busque calidad y fiabilidad.

Es mucho más ligera que la competidora que le he buscado, pero tampoco es una cámara compacta. Al ser muy estrecha, el objetivo es en comparación muy voluminoso. La calidad del sensor es increíble. Sin embargo tiene siempre una profundidad de campo superlativa, a no ser que dispare con el diafragma más abierto.

Réflex o sin espejo

Su uso no es idéntico al de una réflex. En mi caso el problema es que no lo tengo tan interiorizado por el poco tiempo que llevo con ella.

El visor electrónico es una maravilla, sobre todo cuando ves que puedes seleccionar toda la información que quieras, incluso el histograma en directo. De noche, en la playa o al mediodía funciona perfectamente, aunque su respuesta no es tan inmediata como la visión directa de un visor óptico.

Y tiene un gran problema: se vuelve loco cuando te pones las gafas, ya sean las de sol o las de ver. Tan pronto enciende la pantalla como apaga el visor. Es muy incómodo.

¿Réflex o sin espejo?

Dentro de este aspecto, el uso diario, ambas cámaras son excelentes. Pero es mucho más robusta y segura la réflex, que parece de una pieza. Da mucha más confianza.

Ambas cámaras, en las condiciones que he contado, son perfectas para trabajar. No pesan demasiado, tienen el tamaño justo y son fáciles de manejar.

Ambas cámaras, en las condiciones que he contado, son perfectas para trabajar. No pesan demasiado, tienen el tamaño justo y son fáciles de manejar. Si nos olvidamos de todos los trucos y las dejamos en modo fotógrafo (elegir velocidad, diafragma e ISO) son máquinas que nos dejan centrarnos en lo importante, que es hacer fotos.

La réflex es una cámara para el fotógrafo con años a sus espaldas, que sabe muy bien cómo funcionan estas máquinas y no necesita nada más. Sin embargo, la sin espejo es para las nuevas generaciones, que no están atrapados en costumbres arcaicas.

En próximos artículos seguiré viendo las diferencias entre estas dos formas de hacer fotos. Aunque vistos los resultados, afortunadamente lo importante sigue siendo el fotógrafo.

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